¿Qué pasa cuando un crucifijo comparte espacio con un Spiderman? ¿O cuando una virgen acaba al lado de un juguete o de un electrodoméstico en un mercado de segunda mano? Para el artista barcelonés Gastón Lisak, estos objetos no han dejado de tener valor: simplemente han cambiado de contexto.
Y es precisamente este cambio el que da sentido a Santos y Mercaderes, una exposición en B-Murals, en el barrio de la Sagrera de Barcelona, que invita a reflexionar sobre la memoria, el consumo y la manera como resignificamos los objetos con el paso del tiempo. "Trabajo mucho con los objetos. Entiendo el mercado como un espacio de aprendizaje", explica Lisak.
Profesor en Elisava, hace años que recorre mercados de segunda mano de Cataluña, Marruecos o de todo el mundo. Entre todos los hallazgos, hay una presencia que se repite constantemente: la imaginería religiosa. Figuras de santos, vírgenes o crucifijos que han dejado atrás su función original para entrar en un nuevo circuito de reventa. Desafortunadamente, muchas acaban en los Encants o, directamente, en la basura. Y aquí entra Lisak, que los rescata y les ofrece una nueva lectura. Darles una segunda vida a través del arte y convertirlos, una vez más, en piezas capaces de generar preguntas y debate.
Detrás de cada objeto, una historia
El artista siente una fascinación especial por estos objetos porque explican historias muy íntimas. Muchas personas que visitan la exposición dice que se reconocen inmediatamente. "Yo también tenía uno así en casa", le dicen a menudo. Esto es porque cada pieza conserva la memoria de una familia, de una devoción o de un momento de vida.
La exposición se divide en dos espacios. El primero presenta una selección de imágenes y objetos que introducen el universo conceptual del proyecto. El segundo es una instalación inmersiva que invita al visitante a quitarse los zapatos antes de entrar en una gran alfombra roja convertida en un altar contemporáneo. Es aquí donde la muestra llega a su punto culminante. El objetivo es que cada visitante construya su propia experiencia y saque sus propias conclusiones. "No es una exposición que se tenga que mirar, sino una exposición que se tiene que vivir", dice Lisak.
En el centro de la sala también cuelgan numerosas figuras religiosas, muchas provenientes de Olot, ciudad estrechamente vinculada a la producción de imaginería religiosa gracias a Arte Cristiano, de donde han salido buena parte de los santos, Vírgenes y figuras del pesebre que hay en las casas e iglesias de toda Cataluña. Durante el proceso de documentación, Lisak visitó este patrimonio para entender mejor el origen de muchas de las piezas que hoy todavía forman parte del imaginario religioso catalán.

Una propuesta experimental de B-Murals
B-Murals es un centro especializado en arte urbano con sede en la Nau Bostik de Sant Andreu que ofrece apoyo a la creación, impulsando intervenciones murales, residencias y exposiciones, pero también favorece el trabajo comunitario.
La exposición de Santos y Mercaderes forma parte del ciclo W-CUB3, la propuesta anual de B-Murals dedicada a los proyectos más experimentales. Cada año, la galería reserva este espacio para invitar a un artista a desarrollar una instalación creada específicamente para la sala.
Joan Martí i Ventura, coordinador de proyectos artísticos de B-Murals, explica a AMIC Cultura que este año buscaban un creador capaz de llevar al interior de la galería una mirada muy vinculada al espacio público y más alejada de las propuestas de arte mural que a menudo trabajan en este centro de arte barcelonés: "El trabajo de Lisak, construido a partir de objetos encontrados en la calle y en los mercados de segunda mano, difumina los límites entre el arte urbano y el espacio expositivo, transformando la sala en una experiencia inmersiva".
El proyecto ha contado con el comisariado de Antonella Medici y Mariella Franzoni, dos investigadoras con quienes Gastón Lisak comparte una larga trayectoria vinculada a la investigación y la docencia. Esta complicidad, explica el artista, ha sido clave para construir una exposición que va más allá de la simple presentación de objetos. "No hay una sola lectura. Cada uno llegará desde su propia experiencia", asegura.
Santos y Mercaderes se puede visitar hasta el 19 de septiembre en B-Murals. Solo hay que quitarse los zapatos y dejarse llevar por un universo donde los santos conviven con los superhéroes y donde los objetos que parecían haber perdido su valor ahora cuentan una nueva historia.





