“No importa la edad, ni que sepas cantar o no, es un grupo abierto”, dice Cris Rodríguez, una de las participantes de L’Orquestra de Barri del Prat en este vídeo. El grupo en cuestión lo forman una veintena de vecinos de los barrios de Sant Jordi, Ribera Baixa y Sant Cosme que no saben cantar ni tocar instrumentos, pero que lo consiguen con constancia y pasión. La orquesta ensaya en el Centre Cívic Sant Jordi – Ribera Baixa los miércoles de 18 h a 19 h.
Desde que se creó, a finales de 2019, Fermí Herrero y Carla Azanuy, profesores de la Escola d’Arts en Viu de la ciudad, llevan la batuta de las sesiones que, sin pretender ser un espacio terapéutico, hacen olvidar durante un rato los obstáculos que puedan vivir la gente que forma parte de la banda: “Es una hora de no pensar en los problemas, me olvido por completo y luego cuando salgo, vuelve la realidad”, comenta otra participante en el vídeo mencionado.
Precisamente, esta era la intención con la que nacía este proyecto comunitario ideado entre el Centre Cívic Sant Jordi – Ribera Baixa y la Escola d’Arts en Viu. “Hicimos una reunión donde había varios agentes de El Prat, como servicios sociales, el Plan Estratégico Municipal de Sant Cosme y una experta en proyectos comunitarios. Allí decidimos que si la actividad tenía que ser para personas vulnerables, tenía que ser gratuita”, detalla Azanuy.
Azanuy y Martínez comparten que ahora mismo no pueden incorporar a nadie más al grupo, ya que tienen todas las plazas ocupadas. Aunque la orquesta ha ido variando, hay quienes están desde el primer día. Azanuy recuerda las primeras sesiones: “Se hizo un primer ensayo en el centro cívico en una sala que se ve desde la calle, de manera que si alguien desde fuera nos veía, se podía añadir”, detalla. Este sigue siendo el modus operandi de la banda, formada por gente entre cincuenta y sesenta años y también algún joven.

“Sienten un gran bienestar”
Así, el proyecto reúne, a grandes rasgos, a personas con dificultades económicas, problemas de salud mental y movilidad reducida de El Prat. “Sienten un gran bienestar porque hacen red entre ellos y cosas que nunca se habían planteado hacer”, apunta Núria Martínez, dinamizadora comunitaria del Centre Cívic Sant Jordi – Ribera Baixa. Todos estos beneficios no tendrían sentido si no pasara lo que observan cada día: los asistentes se apoyan los unos a los otros y se implican y se comprometen en la actividad.
La implicación es evidente por el hecho de que, aquellos que quieren tocar un instrumento, deben aprenderlo en casa. El centro, sin embargo, ofrece guitarras, bongos, cajones de percusión y bastones. “Decidimos que no sería un espacio de aprendizaje musical, sino que debían tener autonomía para aprender”, remarcan las coordinadoras. A pesar del reto, los buenos resultados son evidentes y, de hecho, según explican las responsables, cada vez los participantes se sienten más “empoderados” para proponer repertorio. “Se animan a hacer propuestas y hemos definido aquello que mejor se les da”, dice Azanuy.
El empoderamiento también aumenta cuando los nuevos cantantes y músicos actúan a lo largo del año ante el público en diversos espacios y equipamientos de la ciudad, como por ejemplo la residencia de gente mayor que hay al lado del centro cívico, en La Capsa, en las fiestas de Sant Cosme o el Día Internacional del Pueblo Gitano. La siguiente actuación es hoy 19 de junio. Actúan en la plaza de Pau Casals a las 20.30 h en la fiesta de final de curso de la Escola d’Arts en Viu.








