Hay ciudades que viven el verano esperando que pase el calor. Hay otras que lo aprovechan para salir a la calle y recordar que la cultura también es una manera de encontrarse. Sant Joan Despí forma parte de este segundo grupo. Con una nueva edición de las Noches de Julio, la ciudad vuelve a convertir las plazas y los parques en lugares de convivencia llenos de música, tradición, cine y arte, con una programación que se extiende desde el 2 de julio hasta el primer sábado de agosto.
En la programación conviven los grandes éxitos del pop-rock, que invitan a cantar sin complejos, la poesía de carácter social, las danzas tradicionales, el cine bajo las estrellas, las actividades familiares y el teatro más íntimo. Una mezcla que refleja una idea de cultura abierta, popular y compartida, donde tienen cabida tanto las entidades vecinales como los nombres de casa y las propuestas pensadas para la juventud.
Solárium Noche: música que se transforma en gesto solidario
Uno de los ejes más singulares vuelve a ser el Solárium Noche, que hace convivir música y compromiso social. Cada jueves de julio, el solárium del polideportivo Salvador Gimeno —con acceso por el parque del Mil·lenari— se transforma en un escenario al aire libre a partir de las 22 h. Ir allí va más allá del entretenimiento: con un donativo de 2 €, la recaudación se destina, a través de la Mesa de Coordinación de servicios de atención a las necesidades básicas, a la compra de alimentos para las familias de la ciudad que más lo necesitan. Una manera de recordar que la cultura también puede generar comunidad cuando se acompaña de compromiso.
El ciclo arranca el 2 de julio con Ismael González y su Escúchame Tour, un espectáculo lleno de fuerza y sensibilidad apto para todos los públicos. El 9 de julio será el turno de La Noche Quilombera, un grupo de versiones que vive el directo como una fiesta compartida, con un repertorio que va de Sopa de Cabra y Estopa a Lady Gaga o Bad Bunny. El 16 de julio actuará El Último Tributo, banda tributo a El Último de la Fila fiel a las canciones de Manolo García y Quimi Portet. Y el ciclo se cerrará el 23 de julio con Mala Vida, que proponen un "show interactivo" y un repaso contundente del pop-rock español de todas las épocas. Las entradas se pueden adquirir de manera anticipada en teatresdespi.cat, con aforo limitado.
Cine bajo las estrellas y plazas convertidas en escenarios
El verano también recupera uno de sus rituales más queridos: el cine al aire libre. Ver una película al aire libre sigue teniendo algo de experiencia compartida, casi doméstica, que difícilmente puede sustituir una pantalla individual. A lo largo del mes, las asociaciones de vecinos llenan este ritual de contenidos para todas las edades: la AVV Eixample programa sesiones en la plaza del Sol Solet —Inside Out 2, La Princesa Prometida, Lilo & Stitch o Jurassic World—; la AVV El Pi lleva a la plaza de la Sardana títulos como Del Revés 2, Paddington: Aventura en la selva o ¿Es el enemigo? (esta última, ya el 1 de agosto); y la AVV Pla del Vent-Torreblanca apuesta por el cine de verano en Torreblanca con Migración y Rondallas.
Esta voluntad de ocupar los espacios públicos se extiende a propuestas tan diversas como el ajedrez al aire libre de la plaza del Pi, de la mano del Club de Ajedrez Sant Joan Despí, o los conciertos organizados por las entidades vecinales, como el concierto de verano de la AVV El Pi en la plaza de la Sardana o el II Concierto al aire libre con los Fills del Sr. President, una propuesta de pop blues sardanero y erótico-festivo en el parque de Marta Mata. Cualquier plaza puede convertirse, por unas horas, en un escenario.
Las Fiestas del Carme, el pulso de la tradición
La cultura popular en su carácter más tradicional también mantiene un papel protagonista. Del 10 al 16 de julio, las Fiestas del Carme, en el barrio de Les Planes, llenarán las calles de gigantes, batucadas, bailes y butifarradas. El viernes 10 llega el pregón, a cargo del C.E. El Tricicle, y el baile de entidades, con la colaboración del Cor de la Flora y el Esbart Dansaire; el sábado 11, la muestra de entidades, la tómbola solidaria, la Colla Geganters y la cena popular; y el domingo 12, las actividades infantiles de agua, la batucada y la fiesta de la espuma y Holi. Haciendo honor al nombre de la festividad, las fiestas se cerrarán el jueves 16 con la misa y la ofrenda de flores a la Virgen en la Parroquia del Carme.
Este diálogo entre patrimonio y contemporaneidad también se hace evidente en otras propuestas. La lectura de Poesía de barricada, en la plaza de Mercè Rodoreda, reivindica la palabra como herramienta crítica; el II Encuentro de Cuerpos de Danza pone en valor la danza tradicional catalana de la mano del Esbart Dansaire y otros esbarts del territorio; y la cena de fiambrera con baile de sardanas, con la Cobla Ciutat de Granollers y la Colla Sardanista, recupera una de las expresiones más identitarias de la cultura catalana.
Orgullo, juventud y una programación que mira hacia adelante
Al mismo tiempo, la programación incorpora actividades que reflejan una sociedad diversa y actualizada. El 3 de julio, la fiesta Cargola't amb Orgull conmemora el Día Internacional del Orgullo LGTBI en la plaza de Miquel Martí i Pol, presentada por Pepo Flores y con la actuación de Krystal Karma, un bingo musical, taller de maquillaje flúor y un punto Irisado. La juventud también tiene un montón de propuestas propias impulsadas por Despíjove: talleres refrescantes en El Bulevard —como el de pastel helado—, la Americana de Pádel en el polideportivo Francesc Calvet, el campeonato de futbolín y la fiesta D'Tardeo White Party, una white party con DJ Jefelo y DJ Erixen que se celebrará el 18 de julio en el solárium del polideportivo Salvador Gimeno, con entradas ya a la venta en teatresdespi.cat.
Uno de los momentos más esperados llegará el 30 de julio con el preestreno de Temps, el nuevo espectáculo de Quim Masferrer, en el Teatre Mercè Rodoreda y antes de su regreso al Teatre Borràs. Con la pregunta de qué haríamos si solo nos quedaran noventa minutos de vida, el actor propone una reflexión sobre el paso del tiempo, la memoria y la manera como habitamos los días. Una propuesta que encaja con el espíritu de las mismas Nits de Juliol: detener el ritmo cotidiano para compartir una experiencia que solo tiene sentido cuando se vive con los demás.
Porque, al fin y al cabo, el valor de un verano no siempre se mide por los kilómetros recorridos. A veces basta con una plaza llena, una canción conocida, una película bajo el cielo o una conversación que se alarga después de un concierto. Y es precisamente este verano compartido el que, un año más, Sant Joan Despí vuelve a poner en el centro.




