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Un refugio para imaginar el futuro: danza, juego y poesía sensorial en el Mercat de les Flors

L'espai de dansa del Poble-sec acoge hasta el domingo 'Nuestro refugio galáctico', de la compañía Azkonatoloza

19 de marzo de 2026 a las 15:36h
'Nuestro refugio galáctico' se ha desarrollado con escuelas del Poble Sec y otros espacios educativos // Azkonatoloza

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Entrar al teatro y construir en él un refugio. No mirar el escenario desde una butaca, sino habitarlo. Esta es la propuesta de 'Refugio Galáctico', la nueva pieza de la compañía Azkonatoloza que lideran Laida Azkona y Txalo Toloza-Fernández. La propuesta se puede experimentar en el Mercat de les Flors hasta este domingo como una experiencia escénica pensada para todos los públicos.

Hay que tener en cuenta que la función forma parte de la serie Falla, un proyecto de largo recorrido que ha explorado la relación entre cuerpo, naturaleza y cosmos. Ahora, con esta tercera pieza, el proyecto cambia de mirada y se abre a un público intergeneracional. “Es nuestra primera pieza para público familiar. Puedes venir con criaturas, pero también puedes venir con adultos, sin esa barrera de edades”, explica Azkona.

Del cosmos a la Tierra: un refugio compartido

Después de años de investigación, viajes y trabajo con comunidades del sur de América Latina, la nueva pieza pone el foco en una idea tan simple como poderosa: la Tierra como refugio. “La consigna sería que, después de todo este viaje por el cosmos, el planeta Tierra es nuestro refugio galáctico”, señala la creadora. La pieza se construye como una invitación a habitar este refugio de manera colectiva.

El público no observa. Participa. Entra en un espacio que se transforma y ayuda a construirlo. “Es una pieza inmersiva. No hay gradas. Invitamos a construir este refugio y a hacer un viaje por el cosmos”, resume. Precisamente, la escena se dibuja a partir de líneas, gestos y movimientos. Las intérpretes manipulan los materiales, pero también lo hace el público. Todo avanza como un juego compartido.

“Es una pieza muy sencilla y muy juguetona. Estamos más en el lenguaje del cuento y de la poesía”, explica. El resultado es un recorrido que combina observación y acción, sin exponer a nadie. “No es la típica participación en la que alguien se siente expuesto. Participas construyendo, como si fueras de acampada a hacer un refugio”. A medida que el espacio crece, aparecen pequeñas historias. Voces que dialogan, fragmentos de cuento y conversaciones que amplían el sentido del refugio: un lugar para protegerse, para imaginar o para compartir.

Pensar el futuro sin olvidar el pasado

La pieza sitúa al público en un futuro ficticio. “Proponemos un pacto de ficción y decimos que es el 21 de junio del año 2599”, detalla la creadora. Desde este punto, el viaje vuelve a conectar con una pregunta esencial: cómo queremos habitar el mundo. En este sentido, el proyecto evita el discurso explícito, pero no renuncia a una mirada crítica. “Hay un mensaje muy sencillo: este planeta es nuestro único refugio galáctico, cuidémoslo”, afirma. Y añade que la propuesta apela más a la fascinación que a la denuncia: “Es una llamada a la humildad ante un mundo que no controlamos”.

El trabajo con público infantil no es accesorio. Ha sido central en el proceso creativo. La pieza se ha desarrollado con escuelas del Poble-sec y otros espacios educativos, que han permitido testar reacciones y repensar la propuesta: “Esta ha sido una antropología del presente. Queríamos entender cómo funcionan las criaturas hoy”. De este trabajo han surgido decisiones clave, como apostar por el silencio o evitar dinámicas que generen exclusión: “Vimos que, si no lo cuidas, aparece la idea de ‘este refugio es mío’. Nosotros queríamos lo contrario: construir algo que sea de todos”.

Una experiencia que desborda el formato teatral

El resultado es una pieza que rompe con el teatro convencional. No hay una narrativa lineal ni una separación clara entre escenario y público. Hay un espacio para explorar. “Es una invitación al juego, a la fascinación, a vivir el teatro de otra manera”, resume. Y asegura que la respuesta del público lo confirma: “Quien viene sale sorprendido. Las criaturas dicen ‘no me ha gustado, me ha encantado’”.

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