El rincón de pensar era, en muchos casos, aquel lugar donde nos enviaban cuando éramos pequeños y habíamos hecho alguna travesura. Pero, ¿y si os decimos que en el barrio del Poble-sec de Barcelona hay un rincón que no es solo para pensar, sino para frenar? ¿Para detener el tiempo? Pues sí, existe. Se trata de El Corner, una tienda de flores, libros y vinilos situada en la calle de Vallhonrat, 27.
Su propietaria, Valentina Montone, explica a AMIC Cultura que el establecimiento nació hace apenas un par de años por una necesidad muy profunda, necesitaban un lugar que les ayudara a frenar, a bajar el ritmo.
El Corner es aquella antigua tienda de flores que hacía esquina, un espacio que reúne cosas tangibles que pueden ser importantes en el día a día: flores, libros y vinilos. Tres formas de vida analógicas que nos invitan a parar y mirar las cosas de nuestro alrededor con más atención. Una idea que la propietaria resume así: "Frenar el ritmo, el consumo automático y la manera como hoy todo pasa sin dejar huella".
El sueño de ser florista
El sueño de Valentina siempre había sido ser florista. A partir de esta idea, todo empezó a tomar forma de una manera bastante natural. Como también forma parte de la tienda Salvadiscos, los vinilos se sumaron al proyecto casi sin pensarlo. Y después aparecieron los libros, como una pieza que faltaba pero que, en realidad, siempre había estado presente: objetos que, como las flores o los vinilos, tienen peso, olor, textura y su propio tiempo.

Relaciones vecinales
La Valentina explica que, en un presente completamente condicionado por lo digital, con ebooks, playlists infinitas o incluso flores de plástico, reunir estos universos analógicos se convirtió en una manera de posicionarse.
El Corner es un lugar que se construye a partir de la gente que entra. La mayoría son vecinos y vecinas del barrio del Poble-sec, y eso lo cambia todo. “Vienen a buscar una flor, a mirar un disco, y acaban compartiendo quiénes son: músicos, ilustradores, periodistas... Con ellos se acaban generando muchas conversaciones. Una simple flor puede despertar en los demás otra manera de observar. Hay algo muy vivo en este intercambio”, dice Valentina.
Montone añade que el hecho de estar en el Poble-sec les ayuda mucho en su idea de negocio, ya que cree que este barrio barcelonés aún conserva una cosa cada vez más difícil de encontrar: el tiempo lento. "Siempre decimos que es un pequeño secreto que tenemos que cuidar. Aquí las cosas pasan con calma, y esto impregna completamente el proyecto de El Corner", reflexiona.

Libros, flores y vinilos con alma propia
En la parte de los libros, aunque al principio la idea era centrarse en la música, el espacio se fue expandiendo de manera intuitiva. Hoy, en sus estanterías, hay un poco de todo: poesía, ilustración, narrativa y también hallazgos que abordan temas más políticos, sobre todo vinculados al movimiento feminista. Autoras como Mariana Enriquez están muy presentes. “Son de aquellos libros que no puedes no llevar”, dice la propietaria.
Con las flores, su objetivo también es claro: matar el mito de que tenerlas es un lujo. “Trabajamos con flor de temporada y, sobre todo, vendemos flores individuales. Cada flor tiene su identidad, su forma, su recorrido... Nos interesa que se vea, que se entienda, que se aprecie su individualidad”, explica Valentina.
Por eso hay flores a partir de cincuenta céntimos, para hacerlas accesibles a todo el mundo. Además, también elaboran ramos, y aquí reside otra de las peculiaridades de la tienda: los hacen diferentes del resto de floristerías, “más libres, más extraños, con variedades de flores que no se suelen encontrar fácilmente en otras tiendas”, dice la florista.

Otra manera de descubrir
El Corner es un lugar donde la relación con los clientes también forma parte de la experiencia. "La gente aprende, vuelve y te explica cuánto duró la flor, cómo se abrió, cómo cambió... Y este intercambio forma parte del proyecto tanto como el mismo producto", explica laValentina.
De este descubrimiento también forman parte los vinilos de la tienda, que conviven entre novedades y piezas de segunda mano. No están ordenados por géneros, sino completamente mezclados, dispuestos para que quien llega buscando una cosa concreta acabe encontrando una completamente diferente. Un amante del hip-hop, por ejemplo, se puede acabar topando con una portada de salsa y hacer que pase algo inesperado.
En definitiva, El Corner no quiere ser una tienda tradicional. Según su fundadora, es "una manera de vivir y de compartir una sensibilidad: apostar por lo que es físico, lo que es imperfecto, aquello que requiere tiempo". Lo hacen desde un lugar cercano, de barrio, en un espacio donde todavía es posible sorprenderse y reconectar con un mundo más pausado.






