El parque de la Ciutadella es una alternativa para quien opte por escaparse de la avalancha de turistas que invade la ciudad cada día. Un ecosistema formado por tres capas de habitantes. En la primera, conviven las más de 100 especies diferentes de pájaros y los plataneros centenarios en las más de catorce hectáreas de hábitat natural. En segundo lugar, encontramos los animales que se adaptan al medio: runners que exhiben sus récords personales en Strava o amantes de la lectura que se estiran sobre los pareos en el césped. Finalmente, nos topamos con las especies invasoras: turistas que quedan boquiabiertos por ver a unos gurús alimentando a las aves del parque, cuando tienen el zoo a pocos metros.
Para explicar la llegada de los turistas al parque de la Ciutadella, Darwin hablaría de selección natural. Los seres más adaptados sobreviven, mientras que los menos adaptados son eliminados. Charles Robert Darwin es conocido como zoólogo y padre de la teoría de la evolución, pero también fue uno de los botánicos más influyentes de la historia. El Invernadero, construido para la Exposición Universal de 1888, seis años después de la muerte del biólogo inglés, se ha convertido en un vivero de plantas que nos ayudan a entender la evolución.
“Es una exposición arriesgada porque hay la especie viva”, informa Martí Domínguez, comisario de la muestra, doctor en Biología y profesor de periodismo de la Universitat de València. Los visitantes podrán observar de cerca la magia de orquídeas, plantas carnívoras o plantas trepadoras, entre otras. La idea original del proyecto proviene del mismo Domínguez. La exposición, dirigida por el biólogo Carles Lalueza-Fox, es gratuita y se podrá visitar de lunes a domingo de 10 h a 20 h hasta el 31 de mayo de 2026. En los turnos de las 11 h y de las 17 h se ofrecen visitas guiadas.
Darwin dedicó seis de sus quince obras a las plantas. El ambiente húmedo del invernadero cobija gran parte de su pensamiento sobre botánica y conserva los vegetales en buen estado. El silencio del espacio salvaguarda las teorías darwinianas. El biólogo inglés descubrió que las plantas carnívoras se alimentaban de insectos y que las orquídeas eran fruto de la selección natural. La muestra, a cargo del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, finaliza con un apartado dedicado a la biodiversidad en peligro.
La mirada evolutiva de Darwin continúa siendo esencial en la actualidad. La coexistencia entre especies es frágil y se demuestra con el declive de los polinizadores. La disminución de los agentes bióticos como las abejas ponen en riesgo la reproducción de miles de especies vegetales. Proteger la biodiversidad es garantizar la continuidad de los parques naturales y de nuestra propia historia evolutiva. Darwin no visitó nunca el parque de la Ciutadella, ni Barcelona. Pero si lo hubiera hecho, seguro que no se habría comportado como un simple turista.




