Hay leyendas que se leen y leyendas que se viven. La de Sant Jordi, en Esplugues de Llobregat, pertenece a la segunda categoría: desde hace 22 años, elEsbart Vila d'Esplugues la lleva al escenario cada primavera, convirtiéndola en uno de los espectáculos de cultura tradicional catalana más singulares del área metropolitana de Barcelona. Y para que la leyenda no pierda la gracia, cada dos años el equipo se pone de cero: guion nuevo, aventura nueva, personajes nuevos. Un trabajazo que se mide en meses de trabajo voluntario, pero que año tras año llena Esplugues de familias, vecinos y curiosos.
La 22ª edición tuvo lugar el pasado sábado 25 de abril en la pista cubierta del Pou d'en Fèlix. Se hicieron dos sesiones: la primera, accesible, contó por tercer año consecutivo con interpretación en lengua de signos catalana y prescindió de la pirotecnia; la segunda, ya entrada la tarde, ofreció el espectáculo en su versión completa.

Bajo la dirección de Sofia Rodríguez, que ha coescrito el guion con Marta Saez, la edición de este año año presentaba una nueva aventura protagonizada por tres jóvenes caballeros —Jordi, Bruna y Bernat— que deben superar diversas peripecias antes de enfrentarse al dragón de la leyenda. La obra combina escenas teatrales con bailes de danza tradicional catalana —elemento central de la entidad— y tiene un tono claramente humorístico, con situaciones cómicas y personajes caricaturescos.
La danza, elemento central de cualquier esbart, vertebra el espectáculo de principio a fin a través de coreografías firmadas por Alba Moreno, Marta Laiseca y Anna Osí, que alternan con las escenas teatrales para dar forma a un espectáculo híbrido difícil de clasificar.
Una de las constantes del espectáculo es la apertura a otras entidades del municipio. Este año, la novedad ha sido la incorporación de la Guita Trapella, una nueva bestia de fuego del municipio, como personaje de la obra. En ediciones anteriores ya habían participado otras entidades como los castellers o la colla gegantera, que habitualmente lleva o cede la Fal·lera, el dragón de Esplugues.
Impresión 3D y artesanía voluntaria
Una de las singularidades de esta edición es la incorporación de elementos fabricados íntegramente en impresión 3D en el Esplulab, el laboratorio de fabricación digital de Esplugues de Llobregat. La responsable de este trabajo ha sido Mònica Aguilà, que el año pasado descubrió el Esbart como figurante y que este año ha asumido un rol central en la producción material del espectáculo.

Aguilà ha diseñado y fabricado, entre otras piezas, los antifaces de los personajes principales para la escena del baile de máscaras —cada uno pensado para reflejar la personalidad de su portador—, así como elementos de atrezzo de gran formato que han exigido imprimir por piezas y montar manualmente, dadas las limitaciones dimensionales de las impresoras. Todo ello, en régimen de voluntariado ininterrumpido desde finales de febrero.




