El pasado 5 de junio Jordi Graupera publicaba en Núvol un artículo en el que, a propósito de la nueva traducción al catalán de la Odisea (Casa dels Clàssics) de Pau Sabaté, reflexionaba sobre la dificultad de traducir el epíteto griego polýtropos que acompaña a Odiseo en el primer verso del poema. Graupera repasa algunas de estas traducciones y comenta que cada una de ellas permite releer al héroe desde una nueva perspectiva; ofreciéndonos, en cada caso, un personaje diferente. Es un héroe, como nos indica, ambiguo y con muchos 'pliegues' y que cada generación hace suyo y lo escucha de nuevo. No es extraño, pues, que Italo Calvino ensayara algunas definiciones para definir las obras clásicas y en una de ellas afirmara que estas obras nunca acaban de decir aquello que tienen que decir. Siempre acabamos volviendo a ellas: siempre acabamos encontrando algo.
Así lo podemos comprobar en las librerías porque, además de la novedad de la Bernat Metge Universal, también encontraremos dos ediciones traducidas del inglés: la adaptación narrativa de Stephen Fry (traducida por Anna Llisterri y publicada por Ara Llibres) y la traducción que hizo Samuel Butler en el año 1900 (traducida por Xavier Pàmies y editada por Blackie Books). De las tres ediciones, solo la de Sabaté mantiene el verso y las otras dos optan por la prosa. Son, además, propuestas muy diferentes. Samuel Butler es especialmente recordado por proponer que la autora de la Odisea habría sido una joven siciliana que aparece en el poema bajo el personaje de Nausícaa (The Authoress of the Odyssey [1897]), pero también por las traducciones en prosa de la Ilíada (1898) y la Odisea (1900). Los editores no han incorporado ni el prefacio ni las notas a pie de página de Butler, que quizás permitirían entender mejor su lectura de la Odisea; pero que a la vez nos alejaría de las líneas de estudio modernas. De esta manera, Blackie Books apuesta por rescatar su versión en prosa, que acompaña con ilustraciones de Calpurnio, entre las que cabe destacar la divertida galería de personajes introductoria.
La otra gran novedad es la traducción catalana de la Odisea de Stephen Fry que, de los tres libros, es el que se aleja más del original de Homero. Más que una traducción, es una reescritura con el particular humor y la voz del autor. El actor lleva un puñado de años adaptando los mitos clásicos y, en 2024, hizo lo mismo con la Odisea. El libro no está dividido en cantos, como el poema, sino en varios capítulos subdivididos en escenas. Es una versión libre que demuestra el aprecio por el mundo clásico de Fry y en la que incorpora, no solo los pasajes de la Odisea, sino otros relatos. Por lo tanto, aunque la historia que nos cuenta es la misma, en esencia se trata de una obra completamente diferente.
La edición de Fry es divertida y se dirige (aunque no exclusivamente) a un público más joven que quiera adentrarse en el mundo clásico. La traducción de Blackie Books también fluye con naturalidad en la narración y es una edición estéticamente muy cuidada. Sin duda, sin embargo, la catedralicia edición de La Casa dels Clàssics —que cuenta con un prólogo de Roger Aluja y una lectura de cierre de Dolors Miquel— es la que nos acerca más la voz de Homero. Pau Sabaté ya había traducido en verso la Ilíada (2019) y ahora sobresale, también, en este clásico fundacional de la cultura occidental.
Pero, ¿qué interés puede tener hoy en día acercarse a esta obra? Mary Beard, en Clásicos sin filtros (2026, Columna) se preguntaba qué sentido tenía defender el estudio de las «clásicas» hoy en día y argumentaba diciendo que posibilitan un espacio de debate y que nos permiten enfrentarnos con un mundo difícil y ajeno. Quizás esta sea la fuerza que necesitamos en la sociedad actual: en un momento de pérdida de valores, de alejamiento de la vida política y de las luchas sociales; volver a Homero nos ayuda, más que a cerrar las puertas, a luchar por abrirlas.




