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Penetrar en el circuito teatral siendo de Latinoamérica: “Hay que hacer los espectáculos en catalán para estar más cerca de la gente”

17 de marzo de 2026 a las 08:00h
Eddy Laverde es actriz e investigadora teatral. Foto: Gina Benditti Canal

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Escribir una obra de teatro con una lengua que no dominas completamente no se hace de la noche a la mañana. Debe haber, sin duda, una voluntad detrás. Quien lo ha hecho recientemente en nuestra lengua es Eddy Laverde, actriz e investigadora teatral. Ella, que es colombiana de origen y santcugatense de adopción, explica que ha sido “todo un proceso”, ya que cuando llegó, hace ahora tres años, empezó a aprender catalán primero para integrarse y después para hacerse un hueco en el sector teatral barcelonés, el cual considera a veces hermético.

La autora, tal como explica, quería hacer un espectáculo en catalán para “reivindicar la lengua” y por eso ha escrito Ñucanchi, acompañada de Josefa Mora y Camila Sanint, miembros de la compañía Abya Yala, formada por otras mujeres migrantes de Colombia que también viven en Sant Cugat. “Nosotras también venimos de territorios donde la lengua se ha perdido”, explica Laverde.

Ñucanchi es una obra que interroga el teatro, desde la esencia de la divinidad Pachamama e invita a un encuentro ritual, con ‘Nucanchi Llacta’, que significa ‘Nuestra Tierra’ en lengua quechua.

Recientemente, han estrenado la obra en el Ateneo del Raval y el próximo  27 de marzo, coincidiendo con el día Internacional del Teatro, la harán en la sede de Òmnium Cultural de Sant Cugat, con una función a las 17 h y otra a las 19 h.

En catalán para escalar laboralmente

Optar por el catalán ha ido ligado a una toma de conciencia lingüística que confía que se materialice en oportunidades laborales, ya que hasta ahora se ha tenido que mover por circuitos alternativos, sobre todo por la historia de sus espectáculos. “A las salas pequeñas de Barcelona como el Tantarantana y que tienen más eco mediático no he llegado por muchas dinámicas del sector, como por ejemplo que la temática de la migración a veces no interesa”, lamenta.

La anterior obra de Laverde era Yuyay, que significa memoria en lengua quechua y que “era un monólogo en homenaje a la cultura catalana y colombiana” a través de su historia. Incluía también algunas partes en catalán.

Esta función se ha movido en los últimos años por salas de l'Hospitalet, centros cívicos barceloneses y en el espacio teatral recientemente desaparecido Periferia Cimarronas de Sants, dedicado al teatro afrodescendiente.

De hecho, esta semana, el jueves 19 de marzo a las 13 h, representa Yuyay en la Sala Teatro UAB, en la plaza Cívica, hecho que celebra, ya que allí se han hecho obras que después han dado el salto a Barcelona. Las entradas se pueden reservar gratuitamente aquí.

Con todo, Laverde actualmente combina la práctica teatral con su tesis doctoral dedicada a La Calòrica, una compañía de teatro de l’Hospitalet que en los últimos años se ha catapultado a los principales escenarios catalanes. Esta investigación, como dice, la ha motivado tanto a aprender catalán como a conocer de cerca el ecosistema cultural de Barcelona y l’Hospitalet. En este sentido, la creadora comparte que están preparando los materiales para hacer circular Ñucanchi por teatros barceloneses.

“Para estar más cerca de la gente”

Hace un par de años hubo una polémica, y que seguramente es un asunto pendiente a resolver dentro del sector, que giraba en torno al hecho de que las grandes producciones barcelonesas como los musicales La jaula de las locas o La tienda de los horrores, de los directores Àngel Llàcer y Enric Cambray, eran en castellano para poder atraer “más público”. Así lo resumía Llàcer hace tres años en el programa Café de Ideas: “Si lo hiciéramos en catalán vendría menos gente. Si no creas una sociedad catalana que no hable catalán, no es nuestro problema”.

Preguntada por cómo ve la situación, Laverde tiene clara la respuesta: “Puedes hacer la obra en catalán y hacer la traducción a cualquier lengua después. Además, el catalán no solo se habla en Cataluña. Tengo compañeras de oficio que viven en la frontera con Francia donde también se habla y así no hacemos siempre las obras en Barcelona. Es que si no, se perderá el catalán”.

El catalán puede ser una barrera temporal al inicio, sí, pero eso no justifica no aprenderlo

La autora añade que hay un elemento intangible en este asunto y es la proximidad lingüística que se crea con el público de Cataluña: “Está claro que deben poder circular las obras, pero hay que hacerlas en catalán para estar más cerca de la gente. Evidentemente, debe haber una clara voluntad detrás de todo esto”.

¿Crees que la lengua es una barrera temporal para los artistas recién llegados como tú? “Creo que al inicio sí, pero eso no justifica no aprenderla y más aún cuando el catalán se parece al castellano. No es un obstáculo. Si tú llegas a un lugar y tienen aquella lengua, hay que adentrarse en la cultura y hacerlo en catalán. Si una compañía quiere entrar en el circuito de teatro catalán, es lo que hay”, concluye.

Sobre Eddy Laverde

Laverde es colombiana e investigadora teatral. Vive exiliada en Sant Cugat desde hace cuatro años después de haber sufrido durante meses el acoso diario por haber denunciado el asesinato de su hermano pequeño, que desapareció un día antes del Estallido, un ciclo de protestas civiles contra el gobierno de Iván Duque.

El proceso judicial que inició junto con su familia puso a la colombiana en el punto de mira en 2021. El acoso fue a más cuando empezaron a perseguir a los alumnos de las clases de teatro que ella daba en un barrio humilde de Bogotá. Por eso decidió contactar con una asociación de derechos humanos que le recomendó abandonar el país.

Pasada aquella pesadilla, la actriz explica que poco a poco ha rehecho su vida. El teatro, su pasión desde pequeña, la ha ayudado.

‘Yuyay’ significa memoria en lengua quechua y era un monólogo en homenaje a la cultura catalana y colombiana. Foto: Gina Benditti Canal
‘Yuyay’ significa memoria en lengua quechua y era un monólogo en homenaje a la cultura catalana y colombiana. Foto: Gina Benditti Canal

 

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