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El ascenso de los audiolibros: ¿revolución editorial o riesgo para las pequeñas editoriales?

24 de abril de 2026 a las 08:00h
El ascenso de los audiolibros: ¿revolución editorial o riesgo para las pequeñas editoriales? Foto: Pexels

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Leer mientras lavas los platos, conduces o das un paseo por la ciudad hace tiempo que es posible con los audiolibros. Pero lo que antes era un mercado prácticamente residual ahora parece que coge vuelo. Según los datos de la Encuesta de hábitos de lectura y compra de libros en Cataluña, del Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC), publicada este mes de abril, el consumo de audiolibros se ha duplicado en cinco años, pasando del 3,8% de personas que los escuchaban en 2019 al 8% de 2024. Además, otras encuestas a escala estatal apuntan que un 4,5% de la población catalana ha consumido audiolibros en los últimos tres meses y que, de media, ha escuchado hasta cuatro ejemplares.

Ahora bien, ¿cuál es exactamente el estado del sector en Cataluña y en el área metropolitana de Barcelona? ¿Y las editoriales, lo perciben con buenos ojos o como una amenaza que puede desplazar el libro tradicional? Lo analizamos de la mano de expertos.

Un sector en crecimiento

A diferencia del mundo anglosajón, Cataluña y el resto del Estado español no tienen una tradición consolidada del audiolibro. Estados Unidos comenzó con este formato en los años 70 a través del CD y de los casetes, pero en nuestra casa las primeras empresas que promovieron el género en Barcelona solo se remontan a 10 años atrás, con cadenas como Storytel.

Desde entonces, plataformas como Audible, Spotify e Ivoox, entre otras, han intentado engrosar el catálogo de títulos para activar la industria, pero se han encontrado con un mercado que no les sale a cuenta. "La inversión en la producción y la infraestructura para hacer un audiolibro todavía es muy cara para el poco retorno económico que tiene", asegura Eva Güell, profesora colaboradora de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experta en el mundo editorial.

Güell apunta que los costes de los audiolibros pueden ascender hasta los 250 euros la hora, y requieren una dirección estilística y artística especializada. "La edición de un libro tradicional y la producción de un audiolibro son totalmente diferentes, porque esta última conlleva preguntas que nunca se plantearían en el formato tradicional. ¿Hay que hacer la lectura íntegra del libro o acortar algunas partes? ¿Los personajes se interpretan cuando hablan o se emplea más de una voz?", ejemplifica Güell.

"La inversión en la producción para hacer un audiolibro todavía es muy cara para el poco retorno económico que tiene", asegura Eva Güell, profesora de la UOC

Además de los costes, en Cataluña la ciudadanía no quiere comprar materiales culturales en línea. "Prefieren consumirlos gratis y no los ven como un producto que tengan que pagar", resume Lluís Agustí, profesor de la Facultad de Información y Medios Audiovisuales de la Universitat de Barcelona (UB), también experto en el mundo editorial.

Además, cuando los consumidores potenciales intentan acceder a este mercado, se dan cuenta de la poca disponibilidad de títulos "deseables", un hecho que, a la vez, los aleja del audiolibro. "En general, si eres una persona que quiere ir más allá del bestseller, tienes un problema, porque es probable que no encuentres los autores que te interesan", recalca Agustí. De hecho, según el experto de la UB, esta problemática se intensifica en el caso de los libros en catalán, los cuales son productos aún más difíciles de rentabilizar por la poca gente que los sustenta. "No tenemos una comunidad de lectores enorme porque somos una lengua mediana, y sacar rédito de los audiolibros en catalán es mucho más difícil", argumenta.

"Si eres una persona que quiere ir más allá del bestseller, tienes un problema, porque es probable que no encuentres a los autores que te interesan", recalca Lluís Agustí, experto en el mundo editorial

Por todo ello, la industria del audiolibro se encuentra en un "cuello de botella", ya que necesitaría mucha más demanda para sobrevivir, pero, a la vez, no puede poner sobre la mesa una oferta rica y variada para atraer lectores. "Es el pez que se muerde la cola", resume Güell.

Con todo, Agustí admite que esto no implica que no se haya observado un crecimiento. Él mismo afirma que no es un incremento "muy grande" en números absolutos, pero que la rapidez con la cual ha estallado el formato en estos dos últimos años es un hecho a tener en cuenta. "En parte es porque hay mucho espacio para crecer, pero también porque la gente se ha familiarizado con formas de pago con suscripción", reflexiona. Un modelo que, para el experto, permite a los consumidores disfrutar de los audiolibros de forma asequible, ya que comprarlos de forma individual supondría unos precios mucho más elevados.

Quién puede competir en ello?

El problema de los costes repercute tanto en las grandes editoriales como en las más pequeñas. Ahora bien, solo aquellos que pueden asumir las inversiones a pesar de los gastos –como es el caso del Grupo Planeta, por ejemplo– son los que están sacando adelante el mercado.

Las editoriales independientes, por su parte, afirman que es una industria que por ahora no ven solvente, ni siquiera en un futuro. "Somos un equipo muy pequeño que hacemos una apuesta de tiempo y de dinero en cuidar las ediciones, y dedicar tantos esfuerzos a un formato que no controlamos, con un presupuesto tan alto y del cual tampoco sabemos qué retorno habrá no nos sale a cuenta", argumenta Sergio Pérez, coeditor de la editorial catalana especializada en literatura fantástica Mai Més. En este sentido, reconoce que es probable que estén perdiendo la carrera del audiolibro contra las grandes editoriales. "Al final, queda claro que quien ganará la partida serán las grandes empresas o holdings, y no proyectos como el nuestro", dice.

"Dedicar tantos esfuerzos a un formato que no controlamos y con un presupuesto tan alto no nos sale a cuenta", defiende Sergio Pérez, coeditor de la editorial Mai Més

Librerías de barrio como La Tribu –ubicada en el distrito de Sant Andreu de Barcelona– admiten directamente que desconocen las oportunidades o los costes que conlleva el audiolibro. «No nos hemos planteado el audiolibro porque nos pasa como con el libro electrónico: no sabemos por dónde empezar. Es una tecnología que no controlamos y no sabemos lo que cuesta distribuirla», expresa uno de los socios de la librería, Marc Pons.

Ante este claro desequilibrio, Güell explica que las grandes plataformas intentaron impulsar los audiolibros de las pequeñas editoriales a través de producciones subvencionadas a cambio de la compra de derechos para hacerlos en formato de audio. "La plataforma pasa a ser propietaria de aquel título en audio y lo explota en exclusiva durante unos años mientras liquida cada mes los royalties –pagos– al editor", detalla la experta. De hecho, en casos como la misma Mai Més, Pérez relata que recibieron una de estas ofertas, pero que al final el proceso no salió adelante. "Quedó en nada porque no le vimos un rendimiento detrás y no nos acababa de salir a cuenta", valora el coeditor.

Las grandes plataformas intentaron impulsar los audiolibros de las pequeñas editoriales a través de producciones subvencionadas a cambio de la compra de derechos

Desde la administración, a su vez, también se está intentando promover el audiolibro. El Gremi d'Editors de Catalunya, por ejemplo, explica, que cada vez se están impulsando más ayudas al audiolibro en catalán para intentar cubrir sus altos costes. El año 2025, sin ir más lejos, el ICEC ofreció ayudas con una dotación de 50.000 euros, de los cuales se distribuyeron cerca de 49.000. "No se agotaron, pero por muy poco", comentan desde el Gremi.

"Escisión del mercado"

Los expertos señalan que otra forma para reducir los costes de la producción de audiolibros podría pasar por la inteligencia artificial (IA). Sobre esto, editoriales como Mai Més expresan, sin embargo, que no se sienten cómodas con el uso de estas herramientas. "Nuestra apuesta es por el trabajo humano, y si para hacer audiolibros tenemos que renunciar a trabajar con profesionales y asumir los costes que implican, esto no se ajusta a nuestro proyecto", defiende Pérez, que augura que, con el desarrollo de estas herramientas, habrá una "escisión del mercado", el cual se separará entre aquellos que decidirán emplear la inteligencia artificial y los que priorizarán únicamente la edición hecha por la mano humana. "Quizás pasará como con la industria de la música y Spotify: se formarán dos tipos de mercados diferentes que acabarán con la tradición del CD, pero no necesariamente con el mundo del vinilo", reflexiona Pérez.

Según Güell, esta reacción es comprensible y común en el mundo editorial, especialmente en un momento en que la IA amenaza el sector. "Somos una industria que queremos proteger todas las profesiones que la han sostenido durante tantos años y que garantizan la calidad del libro, y aunque con las herramientas de IA se reducen costes, se intenta respetar al máximo la ética profesional", afirma la experta, asegurando que entiende el "conflicto interno" de estos editores.

"Quizás pasará como con la industria de la música y Spotify: se formarán dos mercados diferentes que acabarán con la tradición del CD, pero no necesariamente con el vinilo", reflexiona Pérez

Güell relata que se está trabajando precisamente en este aspecto, a través de estudios profesionales que replican voces reales de narradores con inteligencia artificial, pero estableciendo un marco legal que garantice los derechos y las retribuciones a los narradores originales, como es el caso de la empresa Miutbooks. "No creo que podamos dar la espalda a la IA, pero es verdad que hay que plantearla con respeto", sentencia.

Finalmente, Agustí destaca que el libro en catalán también tiene que luchar para tener presencia propia en el mercado del audiolibro y no ceder terreno. "Para ser una lengua normal tenemos que ocupar todos los espacios de la cultura, por menores que sean", concluye.

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