Hace días, en el Raval de Barcelona se pudo ver una exposición en un piso turístico ilegal que denunciaba la crisis de la vivienda. Se trataba del proyecto Tot podria ser diferent, a cargo de la artista y mediadora cultural Iris Verge y el investigador en historia Miquel Hernández. La muestra solo se expuso durante 48 horas, concretamente el domingo 28 y el lunes 29 de junio. Estos días, sin embargo, y hasta el 30 de julio, se puede ver también de forma gratuita en el Centre Cívic Casa Orlandai, en Sarrià-Sant Gervasi.
Todo ello arrancaba el pasado mes de septiembre, cuando Verge y Hernández recibieron el premio del Sant Andreu Contemporani, un programa público de este distrito barcelonés dedicado al arte contemporáneo que cada año otorga el Premi d’Arts Visuals Miquel Casablancas. Tot podria ser diferent era el proyecto ganador en la modalidad de mediación.
¿Cómo se hace una exposición en un piso turístico ilegal?
Después de meses de trabajo, los líderes del proyecto hicieron una primera presentación con una instalación en la plaza de Orfila de Sant Andreu el 23 de mayo. Más tarde, la muestra también estuvo en el Centre Cívic Sant Andreu durante un mes. “Aparte, queríamos hacer una muestra más en sintonía con el proyecto. Queríamos evidenciar que por mucho que se diga que hay tolerancia cero con los pisos turísticos, hemos podido escoger entre muchos. Hecha la ley, hecha la trampa”, dice la mediadora cultural.
Así, Verge y Hernández alquilaron unos bajos de 50 metros cuadrados que se alquilaban a más de 200 euros la noche. A través de los paneles de la instalación, el público que accedía conocía que, a pesar de la normativa, en Barcelona hay casi 4.000 apartamentos que, según se decía en la muestra, operan sin licencia.

La exposición se gestó en la nave de Arts Can Batlló, en el barrio de Sants, donde Hernández y Verge hicieron la pieza final a partir de materiales de construcción. Algunos de ellos son translúcidos, porque querían hacer referencia a la “realidad aparente”, como apunta Verge. “Se hacen políticas para frenar los pisos turísticos y, si vemos los titulares, parece que en 2028 quedará resuelto, pero no”, denuncia esta mediadora cultural. Por otro lado, la muestra incluye unas barras de madera donde se puede leer la siguiente frase: “Que no nos engañéis, que esto es estructural”.
¿Por qué el piso era ilegal? Iris y Hernández, tal como relatan, buscaron en el registro de viviendas de la Generalitat el número de licencia de este piso ofertado en Airbnb y vieron que no estaba registrado. Además, el Ayuntamiento de Barcelona dispone de un buscador para ver los pisos registrados en Barcelona y este estaba situado en Sants, no en el Raval.
Con todo, los artistas han recibido asesoramiento legal durante el proceso. Les aconsejaron que para “cubrirse de algún posible problema” usaran un sistema de invitación, de manera que todos aquellos interesados en entrar en la exposición debían formar parte de un grupo de Telegram donde un día antes se anunció la hora y el lugar de la cita.

Denuncia a través del arte
La exposición se gestó hace muchos meses, pero empezó a dar los primeros pasos el pasado octubre, cuando la mediadora cultural y el investigador en historia hicieron un primer encuentro en el Centre Cívic Sant Andreu con el Sindicat d’Habitatge de la Sagrera, con quien hicieron diversas “dinámicas de reflexión para desmontar discursos contra la gentrificación”. También hicieron encuentros con personas del barrio afectadas por la crisis de la vivienda, así como con el grupo de investigación Memòria, lluita i resistència.
Los responsables de Tot podria ser diferent están contentos del resultado, ya que haber entrado en contacto con colectivos y personas que “sufren las consecuencias de la crisis de la vivienda” les diferencia, consideran, de otros proyectos que se enmarcan en la mediación artística. “A menudo se hacen prácticas de artes visuales relacionadas con los conflictos territoriales, pero pocas veces se sale de la idea de una exposición en forma de cubo blanco”, dicen.
Además, consideran que el arte debe tener compromiso con la sociedad, una idea que, según ellos, se ha perdido desde los años noventa, aunque para Verge todavía hay referentes inspiradores como Leonidas Martín. Para acabar, la mediadora artística celebra que, días más tarde de la muestra en el piso turístico, supo que ha sido premiada con una beca para hacer de comisaria de exposiciones en la Fundación Botín.





