Kara Diabaté es un bajista, compositor y arreglista nacido en Tambacounda, al este de Senegal y establecido en Barcelona desde hace tres años. Una vez aquí, ha formado la banda de afrofusión Kara Afri-Kang, que en mandinga, su lengua materna, significa 'la voz de África'. El conjunto ensaya desde hace un año en los locales del Centro Cultural Albareda, en el barrio del Poble-sec de Barcelona, del cual Diabaté es vecino desde hace un año.
La banda mezcla ritmos y melodías tradicionales del África Occidental que reinterpretan a través del reggae, el funk, el blues, el jazz y la música contemporánea. Kara Afri-Kang está formada por músicos de Senegal, de Francia, de Andalucía y de Italia. A excepción de los senegaleses, ha conocido al resto de artistas en salas de referencia como Jamboree o Marula. Según explica, desde que vive en Barcelona asiste a las jam session de estos locales y establece contacto con otros artistas para que se sumen a su proyecto.
En los últimos meses, la banda ha tocado en salas de referencia de Sants-Montjuïc como Sinestesia, Paral·lel 62, Mescladís y, hace un mes, el 19 de junio, formaron parte del ciclo Concerts Al Pati que organizan desde la Albareda. De esta última experiencia guarda un muy buen recuerdo: “Fue increíble el concierto, la gente estaba contenta y bailaba. En conciertos así, puedes sentirte tú mismo”, dice Diabaté. Aquel día la banda se presentaba en formato completo: un saxofonista, un batería, un teclista, guitarrista, percusionista, un cantante y un bajo, Kara. Además, si es necesario, también se les puede contratar en pequeño formato.
Tal como explica, Diabaté se encuentra en un momento dulce, ya que junto con varios compañeros de oficio están ideando un proyecto que consistirá en ofrecer residencias temporales para que músicos de Barcelona y de toda España se establezcan en Senegal unos meses para “favorecer el intercambio cultural entre el flamenco, la rumba y la música tradicional de Senegal”. El proyecto está en sus inicios, pero cuando se detalle, el músico lo difundirá.
Los orígenes del músico
La familia puede ser una gran influencia para un músico y más aún si creces con una familia griot, que es la figura de los narradores, poetas y músicos de África Occidental que preservan las tradiciones orales de los pueblos. Concretamente, el padre de Diabaté tocaba la guitarra, la madre cantaba y sus tíos también eran músicos. “Cuando era pequeño mi madre me recitaba y cantaba poemas tradicionales mandinga que me han inspirado después para hacer música moderna”, detalla Diabaté, el cual incorpora textos de poetas de Senegal a los espectáculos.
Formado en música desde los tres años, tuvo que luchar para poder hacer estudios musicales, ya que en casa se oponían desde un inicio. A pesar de ello, estudió en la Escuela Nacional de las Artes de Dakar, en la capital senegalesa, donde se graduó en 2009. Más tarde, cursó durante dos años la carrera de Derecho en la Universidad de Dakar, la cual abandonó para centrarse en una carrera musical que no se detendría nunca. Enseguida estableció contacto con artistas de Senegal, de Guinea y otros países con quienes tocaba como bajista en diferentes formaciones musicales.
A lo largo de su trayectoria ha acompañado voces emblemáticas como Aida Samb, Abdou Guitte Seck y también ha colaborado con referentes como Dara y Thierno Mamadou de Guinea, además del senegalo-inglés Diabel Cissokho.
No fue hasta 2017 que pensó que quería venir a Europa para profundizar en su carrera. “Cuando era pequeño mi sueño era vivir en Barcelona”, confiesa, y detalla que todos estos años ha viajado por Europa con un objetivo: conseguir su identidad mandinga. “En África hay muchos ritmos y el hecho de mezclarlos con los europeos consigues otra identidad, que a la vez es un reflejo de mi mezcla vital. Quiero que la gente sienta suyo este ritmo”, relata.

“No es fácil tocar en Barcelona”
Diabaté se muestra crítico con la dificultad que hay para tocar en locales o pequeñas salas de Barcelona: “No es fácil tocar aquí y más aún siendo nuevo. Yo me lo hago todo y consigo conciertos a través de amigos, pero en general la música no se paga bien”.
En cuanto al público seguidor de la música africana, considera que lo hay, tanto local como extranjero, pero al mismo tiempo echa de menos que se cree más conexión entre la gente y la música tradicional africana, hecho que atribuye al desconocimiento.
A pesar de las dificultades, no hay duda de que la clave es no parar de picar piedra como él y conocer el máximo de personas posible. De hecho, así es como consiguió el 8 de junio actuar en el Salón de Crónicas del Ayuntamiento de Barcelona. Lo hizo en el marco del acto institucional que organiza el Ayuntamiento alrededor del 25 de mayo para celebrar el Día de África, una fecha que recuerda la creación de la Organización para la Unidad Africana (OUA), en el año 1963. “La celebración del Día de África es un momento para dar voz y visibilidad a este continente y poner en valor las sociedades africanas y sus diásporas como fuente de dinamismo e innovación social y cultural”, detallaban desde el consistorio en la web.
El acto contaba con la participación de la teniente de alcaldía de Presidencia, Relaciones Internacionales, Educación, Salud, Derechos Humanos y Ciclos de Vida, Maria Eugènia Gay, y el comisionado de Relaciones Ciudadanas y Diversidad Cultural y Religiosa del Ayuntamiento de Barcelona, Richard Sánchez. El encuentro acabó con la actuación de este artista en formato acústico, es decir con dos guitarras, percusión y voz. “Fue una gran oportunidad para mí”, concluye el músico.




