En una piscina olímpica no se tira cualquiera. En cierto modo, este es el reto que tienen entre manos Juanpe González y Neus Masdeu con la creación del Bar Trampolí, que abrió hace una semana en el patio interior de la Fundació Joan Brossa – Centre de les Arts Lliures (calle de los Flassaders, 40), en el barrio del Born de Barcelona. González será el encargado de la gestión del bar y Masdeu de la programación artística.
Ambos explican a AMIC Cultura que, cuando les propusieron la idea desde la Fundació Joan Brossa, pensaron que les encajaba a la perfección, ya que ambos acumulan experiencia en el maridaje de cultura y comida. Por un lado, Juanpe es uno de los copropietarios del Bar La Cañada del Poble-sec, donde la cultura también asoma la cabeza, y Neus, como artista, ha trabajado varias veces en este teatro del distrito de Ciutat Vella.
Así, el Bar Trampolí nace con la idea de mezclar cocina y teatro con fiestas mensuales que han bautizado como “olimpiadas gastronómicas”. De momento, la primera, que aún tienen que anunciar, será de lanzamiento de hueso de aceituna, un tipo de encuentro que Juanpe conoce de cerca, ya que es propia de su tierra natal, Murcia. “Hacer esto es un acto político, ya que vivimos un momento tan individualista, que hay que recuperar tradiciones para generar pensamiento crítico”, dice Masdeu. También avanzan que harán un concurso de beber con porrón y uno de tortillas, que era la comida preferida de Joan Brossa. En cada encuentro, un jurado vinculado a la gastronomía y las artes escogerá al ganador.
Un trampolín cultural
El nombre del bar se inspira en el primer proyecto que hicieron juntos los artistas Antoni Miralda y Montse Guillén en Cadaqués el año 1981, Flauta y Trampolín. Este espectáculo es un gran referente para Masdeu, según explica, y que ha recuperado en espectáculos suyos, como La Festa del Llagostí i Seitons Masdeu i Hola i Adeu. En El Trampolín ahora se hace un homenaje a Flauta i Trampolí con un pequeño marco de fotos con una imagen donde aparecen Miralda, Guillén, Brossa y Pepa Llopis, fundadora y presidenta de la Brossa. “Queríamos que el nombre fuera general y divertido. Además, un trampolín, implica movimiento y evoca lo que el público siente cuando va al teatro, ya que las artes nos trasladan a algún lugar siempre”, añade el artista.
Aunque el proyecto todavía está en pañales, González, por su parte, apunta que quiere programar músicos séniors: “Me gustaría trabajar con grupos indie. Actualmente, nos dejamos llevar por la emergencia y, aunque los discos de los jóvenes quizás son más pasionales, no podemos perder a los artistas que tienen 40 y 50 años”.
Oficialmente, el bar arrancó motores el pasado 11 de abril, cuando hicieron una acción inaugural a cargo de la misma Masdeu para dar el pistoletazo de salida en forma, como dicen, de “comparsa”, donde se presentaron los cabezudos de las dos almas de este espacio, Pepa Llopis y Joan Brossa. Ahora mismo el bar también está decorado con cartas hechas con papel maché en forma de gilda, tortillas y embutidos diversos. El encuentro del día 11 terminó con un concierto de Dudu Alves.
Finalmente, González y Masdeu apuntan que quieren velar para que este nuevo espacio sea “un lugar de encuentro para gente de la cultura” y que a la vez interpele al barrio del Born: “Queremos hacer un bar protegido en una zona muy gentrificada, dañada”, concluyen.





