Òh!pera da un paso más en su apuesta por renovar el género operístico. El proyecto impulsado por el Gran Teatre del Liceu, el Disseny Hub Barcelona y la concejalía de Cultura e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona celebra este año su quinta edición con una novedad destacada: por primera vez abandona los espacios del Liceu y traslada su actividad a la Fabra i Coats. Del 2 al 5 de julio, este espacio de Sant Andreu acogerá tres nuevas microóperas de creación contemporánea con una voluntad clara: descentralizar la cultura y acercar la ópera a nuevos públicos.
"El cambio de ubicación se hace para romper la idea de que la ópera es un arte alejado o reservado a un público determinado", explica Àlex Ollé, director artístico de la iniciativa, artista residente del Liceu y miembro fundador de La Fura dels Baus.
Un laboratorio único para imaginar la ópera del siglo XXI
En solo cinco ediciones, Òh!pera se ha convertido en un espacio singular de creación a escala mundial. "Yo viajo mucho por mi trabajo y como este proyecto no hay ninguno en el mundo", asegura Ollé. Para el director, la particularidad de la iniciativa es que no se limita a programar espectáculos, sino que acompaña todo el proceso de nacimiento de una ópera.
El proyecto funciona como un laboratorio de ideas donde los creadores pueden experimentar con nuevos lenguajes y asumir riesgos artísticos. Cada producción implica todos los elementos que forman parte de una ópera profesional: composición musical, libreto, dirección escénica, interpretación, escenografía, vestuario, iluminación y creación audiovisual.
"Queremos reflexionar sobre la ópera en el siglo XXI", resume Ollé. Y bajo esta premisa actualizan el género sin perder su esencia: la fusión entre música, dramaturgia y escena.

Tres microóperas para hablar del presente
La programación de esta quinta edición está formada por tres óperas de nueva creación, de unos treinta minutos de duración cada una, que se podrán ver consecutivamente y que invitan al público a descubrir diferentes maneras de entender y repensar la ópera contemporánea.
"Presentamos tres propuestas con un lenguaje más actual, más adaptado a los juegos contemporáneos y exploran nuevas formas de relación entre la música, la escena y las nuevas narrativas.", explica Ollé. Las piezas parten de temáticas y herramientas propias del presente, como la inteligencia artificial, que será uno de los ejes de esta edición. En esta línea, hay por ejemplo una obra que fusionará ópera con flamenco, una combinación del todo arriesgada.
Las tres obras que se podrán ver este año son: Jo, núvol, de Sergi Puig Serna, con libreto de Alicia Kopf, dirección de escena de Lucia del Greco y dirección musical de Miquel Massana; La vida por los cuernos, con música de la compositora Anna Colom y libreto de Pablo Macho Otero, bajo la dirección musical de Exequiel Coria y la dirección de escena de Alexandre Rodríguez i Fons; y Opereta, con música de Arnau Brichs, dirección musical de Marcel Ortega i Martí, libreto de Pol Guasch y dirección de escena de Marc Salicrú.

Una puerta de entrada para los nuevos creadores
Más allá del resultado final, Ollé insiste en que lo más importante de este ciclo es el proceso de creación. En este sentido, explica que, a lo largo de estos cinco años, han desarrollado una importante labor de profesionalización del sector. El proyecto ha generado 17 producciones, ha contado con la participación de 90 profesionales y han pasado más de 350 alumnos. Una red de creadores que incluye compositores, libretistas, directores de escena, intérpretes y especialistas de todas las disciplinas vinculadas a las artes escénicas. Para Ollé, esta transversalidad es esencial: "Las artes escénicas son así, trabajan todas las disciplinas conjuntamente".
Y esto no acaba aquí, es una cantera de nuevos talentos y profesionales, ya que ofrecen a jóvenes creadores la oportunidad de aprender cómo funciona una producción real y asumir responsabilidades que a menudo son difíciles de obtener en los circuitos profesionales.
De la microópera al recorrido profesional
Más allá de la programación en el Òh!pera también quieren que estas piezas de nueva creación no mueran con el festival y puedan llegar a otros escenarios. Un ejemplo es Estètica i massacre, creada el año pasado por Carlota Gurt y Oriol Pla, que este año se representará fuera del marco de Òh!pera, con funciones previstas en Madrid y en el Festival Castell de Peralada. Para Ollé, esta continuidad es una parte fundamental de la iniciativa: no se trata solo de crear obras nuevas, sino de acompañarlas para que puedan iniciar su propio camino.
Cinco años después de su nacimiento, Òh!pera se ha convertido en mucho más que un festival que sale del Liceu, ya es una pieza clave en el engranaje de creación de ópera en nuestra casa. Un engranaje que este año cambia de escenario, suma nuevos actores y conquistará nuevos públicos, todo respondiendo a una pregunta clave: ¿cómo debe ser la ópera del siglo XXI?




