Celador los fines de semana en el Hospital Universitario de Bellvitge (HUB) y artista cada día en el estudio que tiene en su casa. Este es el secreto del pintor, grabador y dibujante de cómics -y antiguo cineasta- Iban Sarabia, que también es trabajador a tiempo parcial del centro sanitario desde el año 2011.
“Estudié hace muchos años comunicación audiovisual y estuve trabajando unos años en el mundo del cine”, confiesa Sarabia en una entrevista publicada en la web del HUB. “Después de la crisis del año 2010 tuve la oportunidad de empezar a trabajar en el hospital los fines de semana y sentí que era el momento.
A partir de entonces decidió que trabajaría en el hospital los fines de semana y el resto de días los dedicaría a montar su estudio, “que en aquel momento fue de fotografía y vídeo”, detalla a modo de explicación sobre los motivos que lo llevaron a hacer este radical cambio profesional.
De Hollywood a Bellvitge
Auxiliar de cámara en diversas películas, llegó a trabajar con Mario Casas e incluso Robert de Niro y Sigourney Weaver, entre otras estrellas del cine. Afectado por el estrés, la precariedad y la inestabilidad inherentes del mundo del cine, también se cansó de las pantallas y desde hace unos diez años se ha centrado solo en la pintura, continúa Sarabia en la mencionada entrevista, que forma parte de la sección llamada ‘La cara B’, en referencia a las aficiones, curiosidades o anécdotas desconocidas de los profesionales del centro sanitario.
Ahora, Sarabia ha transformado su piso en un estudio de pintura, donde de lunes a viernes deja fluir su arte, ya sea en forma de acuarelas, retratos al óleo o viñetas de cómics. “Uno de los aprendizajes más importantes que me llevé de la fotografía y el cine es el color, algo que creo que está en la base de mis pinturas”, rememora.
“Aprendí mucho sobre el tema del color haciendo fotografías, combinando blancos, negros, todo tipo de colores, y cuando empecé a pintar era un tema que me obsesionaba bastante”, reconoce el celador de los pasillos del hospital que pinta lejos de las miradas de los pacientes.




