• Inicio
  • Reportajes
  • Cuando el arte deja de ser secreto: Mercè Hernández abre las puertas de su proceso creativo

Cuando el arte deja de ser secreto: Mercè Hernández abre las puertas de su proceso creativo

26 de junio de 2026 a las 08:00h
IMG 1390

Guarda esta noticia en mi perfil

Guarda esta noticia en mi perfil

Comparte la noticia

Entramos en una de las salas que hay en la Casa Elizalde, en el Eixample de Barcelona, y nos encontramos a la artista Mercè Hernández trabajando con barras de pastel al óleo. Es una técnica grasosa, de colores vivos y llamativos. Enseguida nos explica que esta es una de sus principales obsesiones como artista: el color. Y también la performance, el proceso de creación, más que su resultado final.

Y os preguntaréis ¿qué hace una artista creando su obra en la Casa Elizalde?, ¿en un lugar donde normalmente se expone? Pues estos días Hernández tiene su taller, de forma excepcional, instalado en este equipamiento cultural barcelonés, donde está haciendo todo un experimento: una exposición sobre su proceso de creación artística. La podéis ver en este espacio hasta el 18 de julio, en la muestra Una presencia incómoda.

El color, su máxima obsesión

Volviendo al color, nos explica que, aunque también utiliza otros materiales, como las tintas, siempre ganan las barras. Su proceso es completamente intuitivo: se deja llevar por el primer color, que marca el punto de partida de la obra, y no sabe nunca qué pasará con el soporte donde trabaja ni dónde acabará llegando.

"A mí lo que más me gusta es la adrenalina de no saber nunca qué pasará", explica. Una manera de trabajar que relaciona con la misma vida. "Puedes tener una idea clara de hacia dónde quieres ir, pero muchas cosas no dependen de ti y modifican el camino", reconoce. Sus pinturas se van construyendo a partir de las relaciones entre colores y formas, en una cadena de sucesos que, a veces, incluso puede acabar destruyendo la propia obra por saturación.

Una exposición que muestra cómo se hace una exposición

"La oportunidad de hacer una exposición individual en la Casa Elizalde coincide con un momento en que estoy tomando distancia de la pared como pintora, quizás no de manera definitiva, pero tengo la necesidad de ocupar el espacio. Como si la pintura quisiera crecer, liberarse y no supiera hacia dónde", reflexiona Hernández. Es por eso que creía que, en este caso, su carta de presentación debía ser del todo diferente de lo que había hecho hasta ahora: "Pensé que sería interesante mostrar el proceso, porque realmente a mí es lo que más me interesa de la obra de arte: el momento en que se va construyendo, toda esta pintura que voy haciendo in situ sobre el soporte definitivo y sin ninguna idea preestablecida", dice.

La pregunta era simple: ¿qué pasaría si se mostrara en vivo este proceso de creación? Pues eso es lo que ha estado pasando estas semanas en la CasaElizalde, donde Hernández ha trasladado su taller habitual. Un hecho que considera todo un hito en su carrera artística: "Poder trabajar en un espacio como este es un sueño. Tener un taller en medio del Eixample, junto al Paseo de Gracia, es imposible hoy en día", reconoce.

También había una voluntad de dar visibilidad a una realidad a menudo invisible: la del taller del artista. Unos espacios que acostumbran a quedar en la sombra y a los que el público raramente tiene acceso.

La frontera entre lo público y lo privado

La propuesta, sin embargo, también planteaba algunas dudas. Para trabajar, explica, necesita su espacio, una cierta intimidad. Se preguntaba si sería capaz de crear en un lugar abierto, casi como una performance permanente, sabiendo que la gente podría entrar en cualquier momento, interrumpirla o hacerle preguntas.

Finalmente, decidió priorizar el interés del visitante por acceder a este espacio y establecer una comunicación directa: "Trabajo siempre en una obra en transformación constante, de una mutación agotadora, casi inevitable. Es este el aspecto que más me interesa: lo intangible, aquello que ha pasado antes de lo que se ve en última instancia".

La primera inauguración de la exposición: el vacío de una sala

El proyecto comenzó el 20 de mayo. Aquel día, explica, funcionó casi como una "inauguración". Los asistentes ayudaron incluso a subir los muebles y los objetos personales a una habitación completamente vacía que, poco a poco, se ha ido transformando en taller y exposición de todo lo que ha ido creando estos días. Ahora, a finales de junio, ya hay dos obras principales que se pueden visitar, y un taller que ya ha comenzado a recoger. La primera explora el proceso de creación de una obra. Es una secuencia que muestra el carácter acumulativo de su manera de trabajar y la transformación constante de la pintura.

"Vi que había muchas pinturas que quedaban soterradas bajo la que vemos como espectadores, y que a menudo no queda nada en la etapa final", explica. De aquí nace la pregunta que da origen a la pieza: Ubi sunt? Para preguntarse dónde han ido a parar estas pinturas desaparecidas.

Una de les peces és una instal·lació que explora la memòria, el temps i el procés. Foto: Joana Justícia
Una de las piezas es una instalación que explora la memoria, el tiempo y el proceso. Foto: Joana Justícia

Una reflexión que conecta con el tiempo y con la dificultad de representarlo. Hernández explica que la manera más sencilla habría sido documentar el proceso con fotografía o vídeo, pero no era eso lo que le interesaba. Quería que fuera la misma pintura quien hablara del paso del tiempo.

La pieza está construida a partir de la memoria. Sin consultar las versiones anteriores, fue reproduciendo los diferentes estadios de una obra sobre doce láminas. Doce porque eran las que cabían en la pared de su taller. "Como en el juego del teléfono, cada recuerdo modifica ligeramente el precedente. La pieza funciona como una metáfora del funcionamiento de la memoria: una acumulación de recuerdos que se transforman cada vez que son evocados. Cada lámina es una obra original, construida sin copiar la anterior, solo a partir del recuerdo", reflexiona.

Una pintura que quiere salir del cuadro

La segunda pieza, que es donde ahora tiene su taller efímero, es una instalación de dimensiones más grandes y supone una exploración material nueva para la artista.

Empezó a trabajar con entretela, un soporte utilizado habitualmente en el mundo de la moda para dar cuerpo a las prendas de ropa. Sus colores, habitualmente muy saturados, también aparecen. En una obra construida a partir de capas sucesivas, cada color parece querer mostrar su máxima intensidad antes de ser tapado por otro.

El objetivo era dar el máximo cuerpo posible a la pintura, casi como si esta quisiera abandonar su espacio habitual. La entretela permite que la pintura atraviese el material y sea visible por las dos caras. "Ves perfectamente lo que ha pasado. Ves todo el esqueleto de la obra. A menudo acaba siendo más interesante la parte de atrás que la de delante, porque se va haciendo sola, de forma inconsciente".

Y el resultado final es una pintura que parece que quiere salir de su cuadro y ocupar su espacio, un poco como ella, que también ha querido salir de su espacio habitual y de su zona de confort, su taller del Edificio Freixas de l'Hospitalet.

Mercè Hernández convierte el proceso de creación en una exposición en la Casa Elizalde. Foto: Joana Justícia
Mercè Hernández convierte el proceso de creación en una exposición en la Casa Elizalde. Foto: Joana Justícia

Una presencia incómoda

El título de la exposición también nace de esta situación de intercambio entre artista y público. Hernández pensó que podría ser una presencia incómoda en el Elizalde, tanto para la institución como para el visitante, que no espera encontrar de golpe a la artista trabajando en una sala donde normalmente hay exposiciones.

Y después de semanas con esta presencia incómoda, reconoce que el experimento ha ido muy bien. "Es curioso ver quién se atreve más o menos cuando ve que estoy trabajando, y tengo que decir que todo el mundo ha sido muy educado", dice riendo.

Los objetos que la hacen sentir como en casa

En el taller efímero que ha montado hay varios objetos cargados de significado personal. Entre ellos, una fotografía de los Gigantes de Sitges, que habitualmente tiene en su estudio de l'Hospitalet y que considera un amuleto: "Hay gente que tiene un Cristo. Pues yo tengo los mejores gigantes del mundo, los de Sitges". Y es que Hernández es sitgetana y heredera de una estirpe vinculada durante años a las figuras festivas sitgetanas.

También hay una planta que la acompaña allá donde va, un ventilador vintage recuperado de la basura y una pintura hecha el año pasado que se ha convertido en un nuevo amuleto. Unos objetos que han dado calidez a un espacio que, para ella, era del todo desconocido.

Las barras de pastel al óleo son una de las herramientas principales de la artista. Foto Cultura B
Las barras de pastel al óleo son una de las herramientas principales de la artista. Foto Cultura B

Una trayectoria en crecimiento

Hernández dice que siempre se ha sentido atraída por las prácticas artísticas. Primero fue la danza, pero también el teatro y la música. La pintura apareció durante sus estudios de Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Desde el primer curso, asegura, empezó a pintar de una manera muy natural, encontrando en ello un lenguaje en el que se sentía cómoda. Y aquí es cuando se empezó a enamorar del color, con quien ha desarrollado una relación muy visceral.

Desde entonces ha participado principalmente en exposiciones colectivas. Entre las más recientes se encuentra la celebrada el pasado otoño en la Fundación Vila Casas. También ha expuesto en la Sala Parés, entre otros espacios. Y ahora ha conseguido salir de su taller, romper su zona de confort y enseñarnos que el arte también es el proceso, no solo el resultado final. Esta idea se convierte en un bálsamo en un mundo en constante transformación como el que habitamos, donde a menudo olvidamos el valor del camino y nos fijamos únicamente en la llegada.

Regístrate para obtener recomendaciones personalizadas

Suscríbete al boletín de AMIC CULTURA para estar al día de todos los eventos y actividades.