La literatura catalana continúa ensanchando sus horizontes e incorporando experiencias que durante demasiado tiempo han quedado en los márgenes. En este sentido, Una llum tímida (publicada en Empúries y que ahora sale también en labutxaca), de África Alonso, y Jura’m que tornaràs (Univers), de Laila Karrouch, constituyen dos aportaciones destacadas a la representación del amor entre mujeres. A pesar de situarse en contextos históricos y culturales muy diferentes, ambas novelas comparten la voluntad de dar visibilidad a historias a menudo silenciadas y de reivindicar la dignidad de las personas que amaron a contracorriente.
En Una llum tímida, Alonso reconstruye la relación entre Isabel y Carmen, dos maestras del País Valenciano, durante el franquismo. Entre ambas nace un vínculo que deberá crecer en medio del miedo, la represión y la vigilancia constante. La novela destaca por la sensibilidad con que describe el descubrimiento amoroso, pero también por la dureza con que retrata la persecución de las lesbianas bajo la dictadura. La autora recupera una memoria histórica poco conocida, marcada por el estigma, la violencia y las terapias de reconversión, auténticas prácticas de tortura avaladas por las instituciones de la época. Sin embargo, el libro no queda atrapado en el dolor: es también una historia de ternura, apoyo mutuo y resistencia ante la adversidad.
También la resistencia está en el centro de Jura’m que tornaràs. Situada en el Marruecos de los años ochenta, la novela de Laila Karrouch narra la relación entre Malika y Souad, dos mujeres que se aman en una sociedad en la que este amor es considerado haram. Con una prosa fluida y cercana, la autora muestra las tensiones entre el deseo individual y las exigencias de la tradición, la religión y la comunidad. Al mismo tiempo, reivindica el papel de las mujeres que sostienen la vida cotidiana y desafían, a menudo en silencio, los límites impuestos. La madre de la protagonista se convierte así en una figura especialmente significativa por su capacidad de acoger y proteger.
Separadas por geografías y contextos históricos, las protagonistas de ambas historias comparten una misma determinación: amar a pesar del miedo. Tanto Alonso como Karrouch ponen el foco en las dificultades, pero también en las alianzas y las pequeñas victorias que hacen posible la libertad. Las dos novelas recuerdan, en tiempos de orgullo, que cada derecho conquistado se ha construido sobre historias de resistencia como estas.




