Los incondicionales de la cultura de proximidad tienen un rincón en el barrio del Pedró de esta ciudad del Baix Llobregat desde hace cinco años. Vamos un viernes por la noche.
Es una noche cualquiera en el barrio del Pedró de Cornellà de Llobregat. La calle de Josep Torras i Bages podría parecer solitaria si no fuera por la veintena de personas que petan la charla con una cerveza entre las manos delante de la Sala Padró, un espacio cultural gestionado por vecinos de la ciudad que hace de “hermano pequeño” del Orfeó Catalònia. Así lo describe Javier Sánchez, del barrio de Gavarra, que nos espera a la fotógrafa y a mí. Él es uno de los programadores de este equipamiento nacido a finales de 2020 y que comparte instalaciones con el Orfeó.
Lo primero que se ve al llegar es un bar que invita a tomar cualquier cosa. El cornellanense dice que lo construyeron entre los vecinos. “Quien sabía montar una barra lo hacía, y quien sabía hacer una pared, también”, detalla. Javier se mueve por los diferentes espacios de la Sala Padró como si estuviera en el pasillo de su casa. Converso con él en el escenario que rehicieron hace dos años y me explica que, durante las obras, los operarios encontraron archivos de los años treinta que pertenecían al Orfeó. Un escenario-reliquia.
Él mismo recuerda que de pequeño iba a las sesiones de cine que ofrecía este espacio cuando la ciudad aún podía presumir de tener una decena de salas. Ahora, desafortunadamente, solo les queda el Splau y, por suerte, las proyecciones de la Sala Padró. De hecho, este fue su primer objetivo. “El germen del proyecto era hacer un cinefórum entre unos cuantos que teníamos afinidad al cine. Pero enseguida apareció otra gente que dijo: ‘¿Por qué solo cinefórum?’”, relata.

Así, a mediados de 2021 arrancaba toda una programación hecha “desde el barrio y para el barrio” para ofrecer alternativas culturales de proximidad. “Procuramos que todo sea gratis o con precios populares y programar artistas de la zona”, dice Javier. Aparte de cine, en la sala encontramos conciertos, talleres y charlas de jueves a domingo. Este programador también celebra haber sido capaces de traer alguna estrella: “Un día hicimos un vermut musical con Manu Chao, y Kiko Amat presentó un libro. Estas cosas dan mucha alegría”.
No hay duda de que la clave del éxito es la dedicación que le ponen los vecinos. “El nacimiento fue ilusionante, pero también muy cansado, porque todo el mundo tiene su trabajo… Pero la respuesta del barrio siempre te da empuje para seguir adelante”, concluye Javier.
Hoy, cinco años después, en este rincón junto a la plaza de Àngel Guimerà, conocida popularmente como la plaza del Trinquis, se respira buen ambiente. Antes de que empiece la actuación de esta noche saludo a Elena Losada, voluntaria del espacio y una de las integrantes de Poetrinquis, un grupo de poesía de la sala de quien hablamos hace meses en Cultura B. Se va a animar a la gente del bar para que entre a disfrutar de la actuación de los barceloneses Isaac Fernández y Alba Escalon.
Abandonamos la conversación y los músicos salen entre aplausos. Hoy ofrecen un concierto a ras de suelo, junto al público, con un formato cercano que hace honor al nombre de la iniciativa: Íntimos. Tres, dos, uno: Javier se dispone a hacer de técnico de sonido y la música inunda este espacio que late desde hace cinco años en Cornellà.





