El flamenco como lenguaje visual y emocional en Santa Coloma. El Centre d'Arts Contemporani Can Sisteré acoge hasta el 15 de febrero Quejío, la nueva exposición fotográfica de Pablo Alejandro, un proyecto profundamente autobiográfico que convierte el flamenco en imagen y el dolor en relato visual. La muestra es una revisión del trabajo creado durante casi dos años de aislamiento voluntario del autor en Robledo de Mazo (Toledo), un pequeño pueblo de la sierra donde vivió alejado de Barcelona, de su familia y de su entorno habitual.
En 2023, tras alcanzar diversos éxitos profesionales, Pablo Alejandro decidió trasladarse en soledad a este pueblo rural. Allí rehabilitó una casa abandonada, que convirtió en laboratorio creativo y estudio fotográfico. En este contexto de silencio, naturaleza y distancia, nació Quejío, en una constelación de imágenes que transitan por los paisajes invernales, los animales, los vínculos afectivos, el amor y también la muerte. El único acompañante del autor fue el flamenco, con melodías emotivas y llenas de melancolía que caracterizan las "seguiriyas" de cantautores como Manuel Agujetas, Camarón y La Paquera de Jerez, grandes referentes para el fotógrafo.
"Quería que las fotografías sonaran como una seguiriya”
La música flamenca es el hilo invisible que acompaña todo el proyecto del autor, mientras sonaba en su habitación durante la revelación y recopilación de imágenes. Especialmente presente está la "seguiriya", uno de los palos del flamenco que más le conmueve por su dureza y carga emocional. “Quería que las fotografías sonaran como una seguiriya”, explica Pablo Alejandro. El título de la exposición, Quejío, remite a aquel “ay” roto y profundo del cante flamenco: un grito de amargura, visceral y honesto.
Las imágenes en el Centre d'Arts Contemporani Can Sisteré no quieren situarse en un tiempo o un lugar concreto, sino hablar de sentimientos universales y persistentes. Amor y dolor aparecen como dos fuerzas inseparables, visibles en retratos familiares, en autorretratos, en animales heridos o en paisajes brumosos que evocan soledad, fragilidad y resistencia.




