Los Pastorets del Casal Catòlic de Sant Andreu son mucho más que una representación navideña: son una tradición viva que supera el siglo de historia y que, desde 2019, vive una renovación profunda bajo la dirección de Mercè Català y Anaïs Muniesa. “Somos más gente detrás”, explica Català, quien destaca la dirección “horizontal”, la reactivación de la música en directo y la consolidación de un modelo basado en el asociacionismo y el voluntariado.
El Casal Catòlic, fundado en 1919, ha representado Els Pastorets “toda la vida”, alternándolos con otros textos como L’Estel de Natzaret. “Yo diría que hace más de 100 años que se representan en el Casal”, afirma. La pandemia interrumpió la tradición un año, pero desde 2019 el equipo actual ha impulsado cambios significativos: “Reactivamos todo el tema de la música en directo”. Inicialmente con amigos músicos y hoy en día con una pequeña orquesta de violines, violonchelos, contrabajo y percusión que acompaña las funciones.
Este año vuelven con el clásico texto de Josep Maria Folch i Torres, centrado en las peripecias de Lluquet y Rovelló contra Satanás y Lucifer. “Son los que hemos hecho toda la vida”, apunta Català, quien también forma parte de la Coordinadora de Pastorets de Catalunya. Aunque cada grupo adapta el texto a su estilo, la propuesta andreuenca destaca por la música en directo y el atrezo histórico (decorados de papel que año tras año se restauran), el cual se mantiene fiel al origen.
No siempre es el mismo final
Una de las novedades más esperadas es la función especial del 28 de diciembre: “Els Pastorets fan Llufa”. Introducida el año pasado, esta versión alternativa invierte el guion tradicional: el infierno gana y el bien parece derrotado. “Siempre le ponemos algún toque de actualidad”, explica la directora. Es una metáfora cómica y ligera sobre momentos en que “parece que gana más el mal que el bien”, pero tratada con humor y sin dramatismo excesivo.
De hecho, prepararla supone un “doble esfuerzo” para el equipo, ya que muchos actores participan en ambas versiones, con cambios en la idea dramática y algunas escenas. Además, el casting no siempre coincide, pero la mayoría de intérpretes asumen el reto con ilusión.

Un reto de Navidad
Alrededor de un centenar de personas, entre actores, músicos, técnicos y colaboradores, hacen posible el montaje. Todos son voluntarios y los ensayos comienzan en septiembre, aunque el equipo motor se reúne a lo largo de todo el año para mantener decorados y planificar. Además, también son importantes las colaboraciones que hacen otras entidades, como el Esbart Maragall, el cual también participa en las funciones con danzas de intermedio.
¿Cómo recibe el público las seis funciones previstas? “Con entusiasmo”, celebra la directora. “Ha habido un aumento muy significativo de entradas desde que se incorporó la música en directo”, añade. Todo ello, sin perder la esencia del teatro amateur como cuna de artistas: “El cultivo de estas artes se genera en estas asociaciones”, recuerda. Y anima a quien aún no los conoce “a que no se lo piensen y que vengan a conocer”. Porque Els Pastorets del Casal no son solo una función: son un espacio abierto donde la comunidad andreuenca quiere mantener viva la magia de Navidad sobre el escenario.




