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Olaia Inziarte: “Mi música evoluciona al ritmo que evoluciona mi vida”

Entrevista a la cantante y compositora euskalduna con motivo del concierto que ofrece este viernes en el Ateneu l'Harmonia

6 de febrero de 2026 a las 08:00h
Actualización: 19 de febrero de 2026 a las 09:26h
Olaia Iziarte, en una imagen de archivo // CEDIDA

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Olaia Inziarte (Oronoz, 1999) viaja desde su Navarra natal hasta Sant Andreu de Palomar para transportar al público a su imaginario político, personal y paisajístico. Tal como explica la cantante y compositora, el concierto que ofrecerá este viernes 6 de febrero en el Ateneu l’Harmonia (20.30 horas) no será solo una exposición intimista de su obra, sino que buscará, en acústico, una conexión especial y sincera con los espectadores. No en vano, el concierto promete ser una oportunidad única para descubrir desde la Fabra i Coats una de las voces más prometedoras del panorama musical euskaldun.

Es tu primer concierto en Barcelona este 2026 y en un espacio comunitario como l’Harmonia. ¿Conecta el proyecto de este ateneo con tu forma de entender la música?

Previamente había hecho dos conciertos en Barcelona: uno en pequeño formato y otro en Primavera a la Ciutat, el ciclo que se hace antes del Primavera Sound. Ambos fueron conciertos muy íntimos: yo sola con la guitarra y cuatro canciones. Sobre l’Harmonia, no había oído hablar antes de este lugar concreto ni de cómo funcionan las cosas aquí, pero para mí es un gustazo poder habitar espacios así y contribuir un poco.

Debutaste en solitario en 2022 con Lehengo Lepotikan Burua, mezclando folk y electrónica en formato íntimo, y ya recibiste una nominación a Mejor Álbum en Euskera en los Premios MIN. ¿Cómo recuerdas aquel inicio y cómo ha evolucionado tu música desde entonces?

Mi música evoluciona al ritmo que evoluciona mi vida, de forma natural. Empecé sin grandes expectativas y he tenido la suerte —y también el trabajo— de que me hayan pasado muchas cosas buenas. Aun así, a veces ha sido difícil de gestionar. Ahora intento cogerle el truco: saber decir que no y enfocarme en qué quiero aportar como artista y qué quiero decir. Utilizo mucho la música como canal para representar cosas que creo que pertenecen a la gente joven que vivimos aquí y ahora en Euskal Herria, y para abrir puertas.

¿Es complicado respetar tus principios cuando todo va rápido y los ingresos dependen de la música?

Sí, totalmente. Es difícil ser coherente con tus éticas y principios mientras pagas facturas, sobre todo si solo te dedicas a esto.

¿Tu entorno rural navarro ha influido en tu música? ¿La incorporación de elementos del paisaje o de la vida cotidiana ha sido consciente?

De joven era más inconsciente, pero ahora sí lo hago de manera consciente. No solo a nivel comunicativo (en euskera hablamos diferente en el norte de Navarra que en Gipuzkoa), sino que intento dar voz a mi manera de hablar y escribir el euskera. Me parece importante que se note de dónde viene cada artista, el momento vital e histórico que vive y el lugar donde vive.

En 2025 publicaste Zerrautsa y después el EP Zura. ¿Cómo los concebiste? ¿Son ideas paralelas, antagónicas o se entrelazan?

Más bien lo último. Zerrautsa significa serrín en castellano. Cuando construí el imaginario del disco pasaba por un período de depresión: todo me parecía mentira, estaba enfadada con el mundo. Pensaba que si quería seguir haciendo canciones, tenían que ser tangibles, arraigadas a la tierra. Imaginaba un árbol grande que simbolizaba muchas cosas; para sacar las canciones había que talar la madera y también sacar el serrín (las cosas no tan bonitas que no quedan en la obra final, pero que hay que extraer). Tiré por ese concepto oscuro, que me encajaba con la depresión. Después, con Zura (madera), fue una versión ampliada pero con más luz y esperanza, una vez sacados los serrines necesarios.

https://www.youtube.com/watch?v=SZhZ3sNcvxY

Tus canciones son muy personales, pero también reflejan tu entorno e ideas políticas.

Totalmente. Hay mucha autocrítica: reivindicamos cosas, pero también tenemos privilegios de los que nos aprovechamos sin darnos cuenta. Siempre hay cosas que mejorar e intento señalarlo.

Hoy en día es complicado hablar de géneros. ¿Cómo definirías tu sonido actual?

No lo sé. Hay muchos debates sobre qué es “música en euskera”. Hay zonas vascófonas y no vascófonas, mucha inmigración... Si alguien de Pamplona hace una canción en castellano o mezclada, ¿ya no es música en euskera? Yo escribo siempre en euskera porque vivo en euskera en mi pueblo, al norte. A nivel de género, hago lo que me viene en gana según el momento vital, pero todo entra dentro del pop. Ahora bien, hay influencias folk y de cantautoras, sin duda.

Has colaborado con IZARO, Olatz Salvador, Gorka Urbizu... ¿Qué te aporta trabajar con otras voces euskaldunes? ¿Alguna colaboración ha sido más especial?

Me ilusiona mucho cuando son genuinas, naturales, fruto de una amistad. Con IZARO y Olatz ha sido genial: somos grandes amigas, llevan más años y me han abierto caminos, me han ayudado a aclararme. Una de las más especiales fue con Gorka Urbizu y otros artistas en Narantzazú, en el monasterio: cantamos una canción de Oskorri con miembros del grupo, Amorante... Toqué la trikitixa (mi instrumento principal), que nunca toco en directo. Fue increíble.

¿Has pensado alguna vez cantar en castellano? ¿Has sentido presión o te ha generado dudas?

Escribo en euskera y no es que me sea más fácil. De hecho, en castellano me sale más fácil y más sincero, porque consumimos contenido mayoritariamente en castellano. Al final es una elección política y militante: prefiero que me cueste diez veces más pero quedarme a gusto. Es mi lengua materna, mi forma de vivir. Me lo han preguntado mucho, pero de momento no me planteo cantar en castellano.

Tu directo es próximo y detallista. ¿Qué te gusta más de los directos?

La verdad es que soy más de estudio que de directos, pero me gustan los momentos espontáneos con la banda, hablar, hacer mini monólogos y reír. A veces digo cosas y después pienso “¿por qué lo he dicho?”, pero me gusta compartir de forma sincera. Con canciones tan íntimas, hablar delante de gente te deja muy vulnerable, pero es bonito.

¿Qué esperas del público en Sant Andreu?

No lo sé. Fuera de Euskal Herria, el público suele ser casi el 100% euskaldun que vive allí. Me gustaría que hubiera gente local, catalanes que busquen algo diferente, y compartirlo con ellos.

¿Cómo animarías a alguien que duda en venir al concierto?

Le diría que podemos generar un espacio bonito para compartir música de forma sincera e íntima. Tocaremos en acústico con guitarra y piano (yo y Ander Unzaga, el pianista de mi banda), y siempre tocar fuera de casa es diferente y especial. Creo que puede estar muy guay.

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