“Somos el grito que se lleva el viento, la palabra que no borra el tiempo. Construiremos un nuevo futuro en el que derribaremos por fin el muro”, cantan un grupo de alumnos del instituto Maria Aurèlia Capmany, en el barrio de Sant Ildefons. Probablemente admiran a Cecilio G, el poeta ‘maldito’ del trap, tal como lo conocen los jóvenes de la antigua Ciutat Satèl·lit, los bloques y las calles que han acogido migrantes desde que se levantaron, hace medio siglo.
Y como su ídolo también ‘maquinan’ canciones de rap colectivas para explicar sus vivencias. Y lo hacen con Ildesons, el nombre de un proyecto de innovación educativa donde más de 170 alumnos de institutos y escuelas del barrio han dado rienda suelta a su imaginación y su creatividad, siempre con la mirada puesta en su día a día.
Sentimiento de pertenencia al barrio
“A través de la música, los alumnos han desarrollado un sentimiento de pertenencia al barrio”, explica a AMIC Cultura Laura Riera, una de las profesoras de lengua catalana del instituto Maria Aurèlia Capmany y una de las docentes implicadas en el mencionado proyecto, impulsado por el departamento de Educación de la Generalitat, con la colaboración de la cooperativa musical Versembrant, autodefinida como “escuela popular itinerante” que pretende fomentar la conciencia crítica de la juventud, mediante el arte urbano y el hip hop.
A partir de proyectos como Ildesons, desde la cooperativa pretenden transmitir a los jóvenes la capacidad de reflexión y crítica ante situaciones de discriminación, como pueden ser el machismo, la homofobia, el racismo o el auge de la extrema derecha, así como otras temáticas de interés actual y de especial influencia entre la juventud, como el consumo de drogas, las redes sociales, el bullying o los roles de género.
“Cada dos semanas, la psicóloga y cantante feminista y anticapitalista de rap Bittah, del grupo Tribade, se acercaba hasta el instituto para hacer llegar la música rap a las aulas, como una herramienta reivindicativa y de lucha social”, detalla Riera sobre el proceso de creación de las canciones interpretadas en la muestra final de curso, en el Auditori el 8 de junio.
Con ella, los y las alumnas empezaron a componer canciones muy personales, basadas en su vida en el barrio, siempre en catalán para que “lo sientan como herramienta de cohesión del barrio”, añade Riera, que cree que el proyecto, que también incluye otros centros educativos de las Terres de l’Ebre y la Catalunya Central, “tendrá continuidad porque ha contribuido al desarrollo y el crecimiento del alumnado”.




