"Dialoguemos con la cultura de aquí sin perder las raíces"

17 de junio de 2026 a las 08:00h
MArina Domenech

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Gabriela Espinosa es vecina del barrio barcelonés del Carmel desde hace cinco años. Llegó desde Chile para estudiar un máster sobre arte y educación. Desde hace unos meses es la líder de Tumberas en Barcelona, un grupo barcelonés formado por mujeres que bailan tumbe, una danza afrodescendiente del norte de Chile. Concretamente, Espinosa emigró desde la ciudad donde nació este baile, Arica, que hace frontera con Perú.

Según explica, el tumbe se perdió con la Guerra del Pacífico (1879-1883), cuando se prohibieron todo tipo de expresiones culturales del pueblo afrodescendiente e indígena del territorio. Pero en 2003, cuando Espinosa todavía estaba en Chile, supo que un grupo de jóvenes, llamado Oro Negro, recreó esta danza a partir de la memoria oral de los abuelos afrodescendientes. Se “restauró la memoria”, como le gusta decir a la chilena. “Los jóvenes salieron en comparsa por las calles de Arica y esto generó un reconocimiento entre la población”, detalla la del Carmel, quien añade que ella también formó parte de varios grupos de baile. La danza, como dice, con el tiempo ha evolucionado y, aunque mantiene movimientos históricos asociados a la cosecha del algodón y al trabajo agrícola, “ahora se acerca más a estilos propios del Carnaval”.

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Este baile se recuperó en 2003 por un grupo de jóvenes chilenos. Foto: Marina Domenech

Un baile que conecta Chile con el Carmel

Una vez en Barcelona, Espinosa tenía ganas de volver a “tumbar las caderas”, como dice ella (de hecho, por eso se llama tumbe el baile). Primero entró en contacto con la entidad Mujeres Palante de l’Hospitalet, donde hizo un taller de esta danza aplicado al bienestar social y, más tarde, llamó a la puerta del Casal de Barri La Barraca del Carmel. Allí se empezaron a reunir nuevas barcelonesas provenientes de Chile, Bolivia, República Dominicana y, “sorprendentemente”, también catalanas. “Como habíamos encendido una llama, en enero pensamos en hacer una llamada a través de redes para salir a bailar en la manifestación del 8 de marzo, tal como hacemos en América Latina”, relata.

Así, desde el mes de enero cada domingo se reunían una treintena de mujeres en la rambla del Carmel o en el Casal de La Barraca para ensayar. Espinosa se situaba al frente y con un silbato daba indicaciones con las manos para que las mujeres le siguieran los pasos. “No bailábamos solo, creamos un grupo de mujeres anticoloniales y antirracistas, porque nosotras reivindicamos la danza como espacio político”, reflexiona Espinosa. Desde el Casal de Barri La Barraca del Carmel les dejaron máquinas de coser para hacer los vestidos del desfile.

La actuación en la manifestación feminista fue todo un éxito y, de hecho, ha sido la manera para que las conozcan en toda Barcelona. Por ejemplo, enseguida contactaron con ellas desde el Casal de Barri Can Travi y el pasado mes de mayo hicieron un taller familiar y actuaron en el marco de la Festa de la Diversitat Cultural que organizaba este equipamiento. La próxima cita es el 4 de julio en el Karmela Fest, la Fiesta Mayor alternativa del Carmel. Espinosa explica que las agendas del grupo echan humo y que intentarán hacer alguna actuación más antes del verano.

Clases de tumbe, a partir de septiembre

La líder de Tumberas en Barcelona dice que en septiembre prevé empezar a impartir clases regulares de tumbe en alguno de los espacios culturales con los que ya tienen el contacto hecho. “En los espacios de barrio se valora la autoorganización y son muy hospitalarios con nosotras”, valora. De hecho, el grupo quiere volver con más fuerza musical. Concretamente, necesitan tambores, ya que ahora mismo ponen la música con altavoz.

Finalmente, Espinosa, ante el éxito actual, reflexiona que esta iniciativa que ella empezó para conectar con sus raíces está sirviendo, no solo para recordar el lugar de donde vienen, sino para integrarse en la cultura barcelonesa: “Estamos generando cultura. Es una manera de dialogar con la cultura de aquí sin perder tus raíces”, concluye.

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