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El bar de Sants ha luchado por la supervivencia reuniendo más de 10.000 €

22 de diciembre de 2025 a las 08:00h
Actualización: 23 de diciembre de 2025 a las 12:09h
El bar de Sants que ha luchado por su supervivencia reuniendo más de 10.000 euros

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Los medios de comunicación se hicieron eco el pasado mes de noviembre de un bar barcelonés que luchaba por su supervivencia. Y es que este verano, cuando el local La Nova Farga (calle de Almeria, Sants) pidió un permiso excepcional para abrir la terraza durante la Festa Major de Sants, se enteraron de que tenían una deuda inesperada de 6.000 euros proveniente de las ayudas que recibieron durante la Covid-19, la cual fue aumentando de forma automática. Además, por culpa de un error en la dirección, Ramón Puñet, propietario del establecimiento, no recibió las notificaciones y el importe se fue engrosando hasta llegar a los 8.200 euros sin que él tuviera conocimiento.

Hoy en día, sin embargo, el bar no solo ha conseguido saldar la deuda, sino que ha podido reunir más de 10.500 euros. Y lo ha hecho gracias al vecindario y a sus clientes de siempre, los cuales animaron a Puñet a abrir una micromecenazgo en línea bajo el lema “Salvem La Nova Farga” y que finalizó el pasado sábado 13 de diciembre. A raíz de esta campaña, Puñet consiguió recaudar el dinero, muchos de los cuales provienen directamente de los vecinos. “Ha sido un chute de energía”, asegura el propietario. “La respuesta del barrio ha sido impresionante y cuando vi las ganas de la gente de que nos quedáramos decidí que, aunque no hubiéramos conseguido la cifra, nosotros lucharíamos por continuar en el barrio”, asegura.

Los problemas del sector

“Cuando me encontré con la deuda, no quería seguir. Estuve a punto de cerrar”, reconoce Puñet. El propietario asegura que, incluso antes del problema con los 8.200 euros, él ya estaba “desanimado” con la situación en la ciudad de los bares de barrio o los bares de toda la vida como La Nova Farga, los cuales se han visto afectados por el encarecimiento de la vida diaria, la gentrificación y una crisis de la vivienda que ahoga a la población con el aumento desorbitado de los alquileres. “Si todos los precios suben, pero tu sueldo sigue igual, ¿de dónde sacarás los gastos? Del bar, porque de la comida de casa y de la compra no puedes”, explica Puñet. “Es la rueda de siempre y la situación va a peor por culpa de cómo está todo”, remarca

“Si todos los precios suben, pero tu sueldo sigue igual, ¿de dónde sacarás los gastos? Del bar, porque de la comida de casa y de la compra no puedes”, explica Puñet

Por su parte, Pere Cardona, cocinero del local, asegura que en los últimos años también han visto cierres de negocios emblemáticos en el barrio que han hecho “saltar las alarmas”. “Lo más sonado, para mí, fue el Terra d’Escudella. Porque si ellos cerraron, a pesar de tener clientes, eso quiere decir que algo no funciona”, apunta Cardona.

Además, Cardona insiste en que otro de los problemas principales es la proliferación de establecimientos regentados por grandes marcas, las cuales en los últimos años han abandonado las periferias para adentrarse en el barrio. Para el cocinero, se trata de grandes competidores a escala económica con los que a menudo no se puede competir, lo que desemboca en que cada vez haya más tanto en Sants como en el resto de la ciudad.

En esta línea, Cardona destaca especialmente el caso de la cafetería-restaurante l’Obrador de Casa Blanca, donde ahora hay un McDonald’s después de que el local santsense estuviera 20 años en la zona. “Antes el McDonald’s estaba en Collblanc y en la estación de Sants, pero ahora lo puedes encontrar en medio de la calle de Sants”, insiste Cardona, que lamenta que “lo que antes estaba a un radio de acción lejos, ahora está en el centro del barrio”. “Nosotros no podemos ir resistiendo y, encima, que nos pongan una gran marca al lado”, denuncia.

El cocinero del bar, Pere Cardona, con el propietario, Ramón Puñet. Foto: Laura Santos Puig
El cocinero del bar, Pere Cardona, con el propietario, Ramón Puñet. Foto: Laura Santos Puig

La rueda del barrio

Ante este escenario, tanto Puñet como Cardona reivindican los bares de barrio como espacios de resistencia o, incluso, de “militancia”. En el caso de La Nova Farga, asegura que son espacios para el barrio donde el cliente “se siente como en casa”, y en el que prima el trato de tú a tú y la empatía tanto hacia los vecinos que lo frecuentan como las caras nuevas. “El bar debe ser un espacio dedicado a la gente del barrio, desde donde se resiste y también donde entablas amistad o te haces colega con los vecinos”, recalca Puñet. Un espacio que, además, debe estar en contraposición al modelo que representan grandes marcas con un trato “totalmente impersonal”, donde “la persona la atienden en la caja, coge la bandeja y se aísla en la primera mesa que encuentra”, insiste.

También aseguran que, en el caso de La Nova Farga, intentan que su bar forme parte de toda una red de negocios de su zona donde se compran entre sí para evitar que las grandes cadenas de supermercados o las nuevas franquicias de hornos y pastelerías no crezcan a costa suya. “Intentamos hacer las cosas bien y comprar el pan al horno de toda la vida, y que los proveedores estén dentro del barrio”, recalca. En este sentido, aunque Puñet apunta que no es un método que puedan aplicar con todos los productos, sí que lo intentan hacer, como mínimo, con la carne, el pan y los embutidos, que son de proximidad y de negocios de gente que son vecinos. “Si es el barrio el que nos ha ayudado a no cerrar, yo se lo devolveré de esta forma. Al final es como cerrar un círculo”, resume.

La Nova Farga tiene un gran arraigo en Sants. Foto: Laura Santos
La Nova Farga tiene un gran arraigo en Sants. Foto: Laura Santos Puig
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