“Reunión de personas que se divierten bailando”, así define el DIEC la palabra sarau. Y ahora también es el nombre del nuevo restaurante que ayer abrieron David García y Pol Velázquez, dos barceloneses y amantes de la cocina, en el número 11 de la calle Tavern, en el barrio de Sant Gervasi-Galvany de Barcelona. Se trata de Sarau Barcelona y su principal peculiaridad es que los chefs cada mes serán diferentes, ya que el local opta por un formato de cocina itinerante. Por ahora, Sarau ofrece servicio de noche de miércoles a domingo.
De entrada, los dos socios se muestran contentos de estrenar en la ciudad una propuesta que, según han comprobado, no existía en Barcelona: “Ya hay restaurantes donde se cocina delante de ti, pero ninguno que tenga chefs itinerantes que hagan un menú degustación. Creemos que hemos conseguido un formato rompedor”, detalla Velázquez.
¿Cómo arranca todo? “David hace tiempo que quería montar un restaurante y un formato grande o de menú diario no lo queríamos por la inversión que supone”, empieza Velázquez, uno de los dos socios. El otro compañero, García, ha viajado en los últimos años a Londres, París y Nueva York, donde ha conocido este tipo de restauración, la cual ofrece menús degustación durante un tiempo concreto. Aunque los cocineros de Sarau cambiarán, quien siempre llevará la coordinación general de la cocina es Alberto Rodríguez, que ha estudiado en Londres, Oslo, entre otros lugares.
Tal como explica Velázquez, ya tienen programados todos los cocineros que entrarán en el local de la calle Tavern desde ahora y hasta noviembre. Para empezar, desde ayer y hasta el 28 de junio, estará Ariel McQueen, de Ciudad de México. Con todo, la idea es que en Sarau entren sabores de todo el mundo. La cocina catalana asomará la cabeza con Gerard Blanco, de Barcelona, que será residente del 1 al 19 de julio. “Ya nos están escribiendo chefs de Nueva York y Venezuela interesados en venir”, detalla Velázquez. En cuanto al perfil de los cocineros, les interesan los más jóvenes porque quieren chefs “dinámicos a quienes les pueda gustar la adaptabilidad”.
Probar un menú autobiográfico
A Sarau no solo se va a comer, sino que se debe ir con todos los sentidos despiertos, ya que cada comida es la entrada a un “menú autobiográfico”: “El chef sirve el plato delante de los clientes y les explica quién es él, qué ha cocinado y el porqué, y eso gusta”, detalla. Estas son las sensaciones que han recibido estas últimas semanas, cuando han hecho menús privados para amigos y familiares. Cabe decir que el local tiene una capacidad para doce comensales, los cuales se sientan siempre en la barra. Este formato tan íntimo favorece, como dicen, la interacción entre cocineros y comensales.
Finalmente, los dos socios confiesan que vienen de mundos muy diferentes a los de la restauración. Por un lado, García se dedica al sector de la ciberseguridad, trabaja en un centro de pilates y tiene una marca de bikinis y Velázquez se ha dedicado al deporte profesional y ahora es comercial. El contacto más estrecho con la cocina lo tiene García a través de su pareja, cuya familia trabaja en el Restaurante Bonanova (Sarrià-Sant Gervasi). Tanto ellos como el Grupo Olive Slow Foods les han ayudado con el arranque, especialmente con la elección de chefs. “No podemos parar quietos”, concluyen.





