A principios de 2022, el Ajuntament de Barcelona y la Generalitat realojaron las Casas Baratas del Bon Pastor de Barcelona. Casi una cincuentena de familias empezaron a vivir en viviendas públicas en edificios que formaban parte del proceso de remodelación de este barrio del distrito de Sant Andreu.
Meses antes, alumnos de primaria del Institut-Escola El Til·ler, especializada en música, creaban La Rumba del Bon Pastor, una iniciativa comunitaria impulsada por la Associació Artixoc y la Cooperativa La Fàbric@, con el apoyo del músico Oriol Luna y del ICUB, con el objetivo de que los niños conocieran el pasado y presente del barrio. De hecho, en su momento el proyecto tocó de cerca a algunos de aquellos alumnos, ya que había quienes vivían en las Casas Baratas con sus familias.
Pasados cuatro años, La Rumba del Bon Pastor ahora vuelve transformada en el marco de la edición de este año de Calidoscopi, un programa cultural del distrito de Sant Andreu. Mañana, martes 2 de junio, en el Centre Cívic Bon Pastor a las 17 h, el proyecto se presenta en formato de espectáculo en vivo. El directo será también la materia prima para el nuevo videoclip que Jep Jorba, creador audiovisual especializado en cultura y storytelling, grabará durante la actuación.
“Las casas parecían una lata de sardinas, no tienen terraza ni balcón. Y salíamos a la plaza con las sillas para comer la butifarra y el turrón. Ciertamente, parecían pequeñas, pero dentro cabía todo el mundo”, cantaban en 2022 desde las antiguas Casas Baratas aquellos alumnos que ahora están en la ESO.
Aquellos niños ahora son adolescentes y en los últimos meses han incorporado reggaeton, bases electrónicas e instrumentación en directo a la pieza original acompañados de Francesc Llull Pons, profesor de música del Institut-Escola El Til·ler, y Tuna Pase, compositora, improvisadora y etnomusicóloga nacida en Estambul y establecida en Barcelona.
El proyecto ha revivido gracias a la colaboración que el Institut-Escola ha hecho con el Centre Cívic Bon Pastor. “Queríamos vincular proyectos de la escuela con el barrio y propuse recuperar aquella rumba”, detalla Pons. El proyecto se incorporó al programa Calidoscopi de este 2026 y, enseguida, alumnos y profesores se pusieron manos a la obra. Oriol Luna, creador de la rumba original, ha compartido los acordes de la pieza y, por un lado, el profesor de música del centro ha adaptado la canción para que los alumnos la toquen con guitarra, bajo, teclado y batucada, y por el otro, Tuna Pase se ha dedicado a la parte del reggaeton y las bases electrónicas.

Conocer la historia del barrio
Àgia Luna es la directora de Artixoc, una entidad del barrio de la Bordeta que hace 27 años que crea proyectos relacionados con el teatro comunitario con jóvenes, como es el caso de La Rumba del Bon Pastor. Luna se muestra contenta de que aquel proyecto de 2022 vuelva a tomar forma. Ella recuerda el proceso creativo, que se centró en recuperar la memoria histórica del barrio, ya que los alumnos conocieron la zona de la mano de diversos vecinos y entidades: “Nos fijamos en la vida cotidiana, en cómo aquellas casas, como dice la canción, antes eran una lata de sardinas. Lo hicimos con los tres pilares de todos nuestros proyectos: el rigor, la vida cotidiana y el humor”.
Con todo, ¿qué reflejo del Bon Pastor hace la rumba? “Habla de una gente luchadora que vivía en un barrio-frontera y que tenía un pasado de izquierdas”, añade Luna. La idea que resume la canción es el hecho de que el Bon Pastor formó parte del municipio de Santa Coloma de Gramenet hasta el año 1945, cuando se anexionó a Barcelona.
El martes el proyecto volverá a sonar, pero ahora sin las Casas Baratas de fondo (a excepción de las incluidas en el MUHBA), ya que el pasado septiembre terminó el derribo de las que quedaban y ahora se tiene que empezar la construcción de edificios de alquiler social y con servicios para gente mayor. “Todo lo que sale en el videoclip, fue al suelo”, comenta la directora de Artixoc.
Aunque el trabajo de ahora ha sido más musical que histórico, el profesor comenta que retomar el proyecto ha servido para que los “alumnos que no están familiarizados con el barrio o viven fuera conozcan el pasado y el presente a través de la música”. En definitiva, es evidente que de arte y de aprecio por el barrio no falta en esta escuela. Así lo demuestra la parte final de la canción: “Y mirad qué chula es nuestra escuela, que resulta que también es un instituto. Tenemos patio, árboles y rocódromo y hacemos clases de teatro y nos encanta hacer música en las aulas”.








