Son diez chicas de diferentes lugares de Cataluña que tocan reggae, ska clásico y rocksteady. Hace cinco años las unió la plaza de Joan Corrades del barrio de la Bordeta de Barcelona, a la que vuelven a menudo. Ellas son Les Testarudes, un grupo formado en mayo de 2022 por jóvenes de menos de treinta años y que acaban de presentar su primer álbum, Ai, Mare! en Ultra Local Records, la emblemática tienda de vinilos del barrio del Poblenou. Ellas son Judit Gisbert, guitarra, Júlia Soler, trombonista, Sílvia Antón (teclado), Jana Blanco (bajo eléctrico), Maria Antònia Gili (trompeta), Amaia Hermoso (saxo alto), Cristina Miguel (saxo tenor), Laia Perdeño (batería), Núria Pino (voz principal y miembro también de La Rauxa), Flor Paredes (técnica de sonido), Berta Péres (técnica de luces) y Dri Oriol (road manager). La mayoría de ellas viven en Barcelona y el grupo ensaya en diversas salas de la ciudad.
Les Testarudes arrancó cuando Núria Pino y una antigua integrante crearon hace cinco años un proyecto musical con un claro objetivo: hacer sonar en Cataluña músicas de raíz jamaicana, en referencia a la militancia al estilo skinhead. Para empezar, el grupo hizo correr la voz entre las alumnas del Liceu y de la ESMUC, donde las primeras integrantes estudiaban música y, poco a poco, ampliaron la banda. “Nos lanzábamos a la piscina de la amistad y la música, porque no nos conocíamos ni entre nosotras ni el género”, explican las músicas, ambas antiguas estudiantes de la ESMUC.
Así, en 2025 publicaban su primer EP de seis canciones, La Prèvia. “Ahora vemos videos de los primeros ensayos y decimos ‘madre mía’”, dicen Gisber y Soler riendo. “Llegó un momento que hacíamos más conciertos que ensayos y queríamos pulir los detalles”, añaden. Lo puedes escuchar aquí.
¿Un grupo contracultural?
El nombre de Les Testarudes es la versión catalana del concepto rude boy o rude girl, que en inglés significa chico o chica descarada y que, como apuntan desde la banda, se usa en la subcultura jamaicana. ¿Y qué les hace ser descaradas o, incluso, contraculturales, como las han catalogado algunos medios de comunicación junto con bandas como Fetus y La Rauxa? Por un lado, que el grupo sea solo de mujeres. En pleno 2026 seguramente ya no debería sorprender que haya grupos formados solo por chicas, pero desgraciadamente la música todavía es un sector masculinizado y por eso Les Testarudes todavía rompen estereotipos. “Nuestras compañeras crearon Les Testarudes por la necesidad de ocupar el espacio musical igual que los chicos, sin ser consumidoras ni sus acompañantes. Era una necesidad generalizada”, remarcan.
Pero, sobre todo, aquello que les hace sentir que forman parte de algún movimiento contracultural es la manera con que encaran el día a día del grupo desde una vertiente política, ya que algunas son miembros del Sindicat de Músics Activistes de Catalunya. Soler, en este sentido, tiene claros los beneficios de su militancia en el grupo: “Nos aporta grandes herramientas para temas extramusicales. Es una herramienta de consulta y red. Creo que nos hace tener una visión más colectiva de la música, que siempre se vive de manera muy individual”. Así lo comparte su compañera, Gisbert, que pronto entrará en el sindicato: “Somos un sector muy precario y, si siempre hay tanta queja, creo que se tiene que canalizar de alguna manera”, reflexiona.

Próximas actuaciones
La conciencia política del grupo las ha llevado, además, a ser selectivas a la hora de aceptar actuaciones. “No se nos caen los anillos por decir no a conciertos donde no nos sentimos cómodas”, comentan. Como ejemplo, tienen claro que nunca actuarán en un macro festival: “No haremos de caballo de Troya en el Cruïlla y no se nos cerrará ninguna puerta por no hacerlo”. Muy al contrario, dicen que esto les permite mantenerse en un nicho en el que se sienten muy cómodas.
Desde que estrenaron el disco en la sala Paral·lel 62 del Poble-sec de Barcelona el pasado mes de mayo, la banda no ha parado de actuar. Hasta septiembre tienen conciertos en Cataluña, Euskadi y Galicia y es evidente que se mueren de ganas. “Hemos estado medio año sin tocar y, además, como este año han entrado muchas chicas, tenemos ganas de hacer carretera con ellas”, concluyen.




