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Las nuevas ayudas para las salas de conciertos: "El debate son las licencias"

27 de julio de 2026 a las 08:00h
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El Ayuntamiento de Barcelona anunció hace pocos días que destinará un millón de euros a reforzar la sostenibilidad de las salas de música en vivo de pequeño formato. Lo explicábamos hace unos días en Cultura B.

El nuevo programa En Viu BCN, impulsado por la Oficina de la Noche y el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), prevé subvenciones directas de hasta 8.000 euros para estos espacios. Unas ayudas que se podrán pedir a partir de este mes de octubre y que se resolverán, según el Ayuntamiento, durante el primer trimestre de 2027.

En paralelo, el consistorio barcelonés también ha anunciado la creación de un sello de reconocimiento para las salas de música en vivo.

Este anuncio llega pocas semanas después de que el gobierno municipal también aprobara otra reivindicación del sector: la ampliación del horario de cierre de los espacios con licencia de Cultura Viva. Una modificación que todavía no ha entrado en vigor, pero que permitiría a estos locales cerrar a la 1 de la madrugada, en lugar de hacerlo a las 23 h, como hasta ahora. Además, también se ampliaría el aforo máximo de 150 a 200 personas, siempre que las condiciones técnicas de cada local lo permitan.

La fragilidad de las salas pequeñas

Estas iniciativas municipales llegan en un momento donde la fragilidad para el circuito de salas de música en vivo continúa creciendo, tal como han demostrado algunos cierres. El caso más reciente es el de La Deskomunal, que este año ha anunciado que bajará la persiana a finales de año después de denunciar el desgaste provocado por las "inspecciones, denuncias, multas, limitaciones, pandemias, economía de subsistencia y falta de relevo", explicaban en AMIC Cultura.

Pero este no es un caso aislado. En los últimos años, otros espacios barceloneses también han alertado públicamente de su situación, como la Sala Bóveda, que denunció las dificultades derivadas de los conflictos con la normativa acústica.

En este contexto, las dos medidas han sido recibidas de manera positiva por el sector, aunque con matices. Las salas consultadas coinciden en que cualquier paso que contribuya a su viabilidad es bienvenido, pero también remarcan que los principales retos continúan siendo la regulación de las licencias y la sostenibilidad económica de los espacios.

Una de las salas que se vería directamente beneficiada por el cambio de horarios es el Heliogàbal, en Gràcia. Su responsable, Albert Pijuan Badia, explica que la reforma todavía no es una realidad. "El ICUB está trabajando en ello desde ell inicio del mandato, pero todavía no está aprobada. Tenemos la esperanza de que se pueda sacar adelante antes de las próximas elecciones", señala.

En cuanto al aforo, Pijuan recuerda que el aumento de aforo no será automático porque dependerá de las características técnicas de cada espacio. "Cada sala tiene una capacidad determinada según los metros cuadrados, la anchura de las puertas y las salidas de emergencia", explica.

La nova mesura d’ajuda a les sales musicals petites s’ha presentat avui. Foto: Alba Ibáñez/ACN
La nueva medida de ayuda a las salas musicales pequeñas se ha presentado hoy. Foto: Alba Ibáñez/ACN

"Hay un agravio comparativo con la restauración"

En el caso del Heliogàbal, sin embargo, el principal problema es el horario. "Salas como la nuestra viven en gran parte de los ingresos de la barra, y si a medianoche tienes que echar a la gente que ha venido de concierto, no tienes margen para generar los recursos necesarios", afirma Pijuan. Según explica, el modelo actual dificulta la viabilidad económica de los espacios de pequeño formato con aforos reducidos.

El responsable del Heliogàbal considera que hay "un agravio comparativo" respecto a otras actividades nocturnas. "En Barcelona se puede estar en un bar a las dos de la madrugada comiendo unas bravas o tomando un café, pero no se puede escuchar música en directo en un espacio cultural", lamenta. En este sentido, denuncia que mientras los establecimientos de restauración pueden alargar su actividad hasta las tres de la madrugada, los espacios de música en vivo tienen que cerrar mucho antes. Por eso, valora positivamente la voluntad del gobierno municipal de ampliar los horarios, pero insiste en que no es suficiente. "Es un paso en la buena dirección, pero sigue siendo insuficiente. Todavía queda pendiente una reforma más profunda para que estos espacios tengan un encaje propio y dejen de depender de una normativa pensada para las discotecas", sostiene.

Al mismo tiempo, Pijuan considera que hay que crear un marco adecuado para garantizar el futuro de estos espacios, porque si no "corremos el riesgo de seguir perdiendo salas de música en directo". En este sentido, reclama que se pueda trabajar con unos horarios más adecuados y que el Ayuntamiento flexibilice el régimen de licencias. "Están cerrando salas pequeñas porque no pueden asumir los costes y, a la vez, no abren nuevas porque el Ayuntamiento no les da licencia", denuncia. Según explica, esta es una de las causas que contribuyen a la delicada situación que vive el sector y evidencia, a su parecer, la necesidad de una regulación adaptada a los espacios de música en directo.

Ahora bien, desde Heliogàbal insisten en que las subvenciones no resuelven el problema estructural de fondo. "El debate de fondo no son las subvenciones. Lo más importante sigue siendo la cuestión de las licencias", defiende su propietario. Según explica, el Heliogàbal asume unos gastos fijos importantes, entre los que hay cerca de 20.000 euros anuales de alquiler, además de los sueldos de una decena de profesionales y colaboradores, entre técnicos de sonido, responsables de comunicación, diseño gráfico y otros perfiles que hacen posible la actividad de la sala. En su opinión, lo que realmente les permitiría ser más autosuficientes sería disponer de una regulación adaptada a los espacios de música en vivo. "Lo que necesitamos es poder trabajar en unas condiciones adecuadas y con una regulación que reconozca nuestra realidad. Si esto se consigue, ya nos apañaremos para salir adelante. Las ayudas son positivas, pero el verdadero cambio pasa por resolver el problema de las licencias".

"Es una buena noticia"

Desde la sala Upload, Víctor Asensio también celebra las medidas anunciadas, aunque en su caso no les afectan directamente porque disponen de otro tipo de licencia. "Cualquier medida destinada a flexibilizar las condiciones operativas, ya sea mediante la ampliación del aforo o del horario de actividad, así como cualquier iniciativa que facilite la programación de música en directo, es una buena noticia tanto para el tejido musical como para la ciudad en general", afirma.

En cuanto al programa En Viu BCN, Asensio considera que las subvenciones pueden contribuir a la sostenibilidad de las pequeñas salas y, en consecuencia, favorecer una mayor profesionalización del sector. También destaca que las ayudas sean de concesión directa y no en régimen de concurrencia competitiva, ya que considera que esto "aporta seguridad y certezas al sector" al basarse en criterios objetivos, como disponer de la licencia correspondiente, acreditar más de 40 conciertos anuales o tener un aforo igual o inferior a 250 personas.

Upload cumple estos requisitos porque programa más de 300 actuaciones cada año, pero Asensio considera que el impacto será especialmente significativo en las salas más pequeñas. "Al ser una ayuda de importe fijo, su impacto es proporcionalmente mayor en estos espacios", apunta. Asensio añade que Barcelona ha vivido en los últimos años el cierre de salas emblemáticas de pequeño formato y que otras han advertido de su situación de vulnerabilidad, motivo por el cual cree que las ayudas "serán muy bien recibidas por el sector" y pueden contribuir a reforzar el tejido de la música en directo.

"8.000 no es una inyección muy grande"

Desde Gràcia Territori Sonor, su responsable, Aleix Salvans, también ve con buenos ojos la iniciativa, aunque relativiza el alcance económico de las ayudas. En su caso, no hablamos de una sala en concreto, pero sí de un proyecto que organiza un festival en diferentes puntos de la ciudad, como es el LEM. "No nos afecta directamente, pero sí que es verdad que 8.000 euros no es una inyección muy grande", señala. Recuerda que muchas salas tienen que afrontar inversiones muy elevadas para adaptarse a la normativa, especialmente en materia acústica. "Si quieres insonorizar una sala, es poco", resume.

En el Heliogàbal, Pijuan también pide prudencia hasta que la convocatoria sea una realidad. "Las subvenciones siempre son bienvenidas, pero ahora mismo estamos hablando de una propuesta de futuro. Todavía no se han aprobado ni conocemos las bases definitivas", afirma. A pesar de ello, reconoce que cualquier apoyo será positivo en un contexto en que las salas continúan desapareciendo. "No sabemos si llegarán a tiempo para revertir esta tendencia, pero, si se acaban aplicando, significarán una mejora para los espacios que todavía resistimos", resume.

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