¿Cuántos espacios de música en vivo hay en Barcelona? ¿Cuál es el barrio más desatendido culturalmente hablando? “No se sabe nada”, afirmaba con contundencia el periodista Nando Cruz el pasado viernes en el Centre Cívic Albareda. Este equipamiento del barrio barcelonés del Poble-sec acogió la presentación de LUPA, el primer mapa web para descubrir toda la música en vivo de Barcelona.
Cruz, que desvelaba LUPA como quien enseña un regalo que hace tiempo que prepara (en su caso, dos años), mostró la herramienta ante un público formado por decenas de personas de entidades del Poble-sec, como Salvadiscos, y de otras vinculadas a la cultura barcelonesa. Antes de desvelar la herramienta, el periodista destacó que este espacio poble-sequí fue el primero en acoger la exposición Altres escenaris possibles, fruto del proyecto que el periodista hizo durante décadas con el fotógrafo Martí Fradera y que les llevó a radiografiar más de 200 espacios. Aquella exposición itinerante fue, de hecho, la chispa que encendió LUPA y que hoy en día ya suma 400 salas musicales: “No llegamos a conocer ni el 25% de espacios que hay en los barrios”, decía Cruz.
Rosalía sí, y la cultura de barrio también
El simulador de LUPA que se presentó el viernes es atractivo por dos motivos. Por un lado, se convierte en una agenda de planes infinitos y, por el otro, permitirá, como apuntaba el periodista, “entender más la ciudad” y cambiar discursos generalistas. “Si sabemos cuánta gente escucha música en vivo, romperemos el discurso de que Barcelona es la hostia solo porque viene Rosalía o Bad Bunny. Se trata de poner al mismo nivel el concierto de Razzmatazz con el de un espacio de barrio”, reflexionaba.
LUPA es un proyecto impulsado por la Casa de la Música de Barcelona en colaboración con el periodista musical Nando Cruz, que quiere hacer visible la riqueza musical de la ciudad. Resulta atractiva la opción de filtro que ofrece la herramienta, ya que puedes marcar el distrito, el barrio, los tipos de espacio y la franja horaria de la actividad musical que deseas. La prueba que hizo el periodista ante los asistentes lo transportó a la Sala Upload, dentro del Poble Espanyol, también en el Poble-sec. “Ahora es un trovador de escenarios y pronto será un trovador de actividades”, apuntaba Cruz, que añadía que habrá que esperar unos meses para tener acceso a LUPA.
La música gentrifica los barrios?
La presentación del proyecto dio paso a la mesa redonda Música y comunidad: imaginarios, retos y tensiones, que puso sobre la mesa algunos de los dilemas que atraviesan hoy la relación entre música, espacio urbano y convivencia. La conversación partía del caso concreto del barrio de Poble-sec, punto neurálgico de gran parte de la actividad musical, hecho evidente este fin de semana, ya que el barrio ha acogido el Òrbita Festival, una muestra musical que ha reunido la escena barcelonesa underground en las salas alrededor del Paral·lel.
Precisamente, diversos agentes del barrio estuvieron presentes en una conversación moderada por Nando Cruz donde participaron Irene Armangué, directora del CC Albareda; José Mansilla, antropólogo urbano; Judit Panxeta, vecina del barrio y miembro del Cor Monstruós del Poble-sec y Adriana Alcover, codirectora de ASACC y Curtcircuit. La primera en intervenir fue Armangué que, preguntada por qué diagnóstico hace del Poble-sec, apuntó que es un barrio donde predomina el tejido asociativo, ya que cuenta más de 200 entidades y que tiene una “diversidad de población, que es una riqueza y una oportunidad”. “Una vez, una vecina y militante del barrio dijo que la inmigración hace bajar los humos en el Poble-sec y estoy de acuerdo”, añadió la directora de la Albareda. Armangué lo matizó diciendo que, a pesar de la cantidad de entidades, echa en falta más unión entre proyectos e hizo referencia al trabajo de Panxeta como miembro del Cor Monstruós, el cual ensaya cada lunes en la Albareda.

Acto seguido, Cruz dio la palabra al antropólogo urbano José Mansilla para que reflexionara sobre el hecho de que, el verano pasado, en el marco de la Fiesta Mayor del Poble-sec, el grupo de versiones Sybarites dejara de tocar en los jardines de las Tres Chimeneas del Poble-sec a causa de las limitaciones de sonido. Mansilla respondió lo siguiente: “El Ayuntamiento utiliza todas las herramientas para acabar con el desorden y esto se hace evidente durante las fiestas mayores. Todo partido que quiera acabar con la actividad cultural acabará primero con los movimientos de las masas”. El antropólogo añadió que la zona alrededor del Paral·lel es “una asignatura pendiente del Ayuntamiento desde la época de Trias, ya que reúne fiesta, cultura, patrimonio y equipamientos”.
Tirando del tema de cómo conviven la noche y el día, y con una mirada puesta en el futuro, este diario preguntó cómo encaran las entidades la futura transformación de los jardines de Les Tres Xemeneies, un proyecto formalizado en 2023 entre el consorcio y Conren Tramway, propietario de dos edificios vacíos en las Tres Xemeneies del Paral·lel. Los futuros jardines acogerán lo que se ha bautizado como 3X Paral·lel, que combinará la recuperación del patrimonio industrial con la construcción de un edificio de oficinas de alta gama.

La directora del Albareda apuntó que lo viven con la misma “expectativa” que el encaje en el barrio de la nueva residencia de estudiantes que se estrena en septiembre. Entre el público, una vecina se mostró firmemente en contra del 3X Paral·lel. “Aquellas oficinas no deberían estar ahí, se hizo una recalificación del suelo para hacerlas y eso hará que la gente que iba a rapear y pintar no tenga lugar. Eso también era cultura”, apuntaba.
Finalmente, el debate terminó con la intervención de Adriana Alcover, codirectora de ASAC y Curtcircuit, la cual apuntó, a modo de resumen, que las salas musicales están condicionadas por cuatro grandes factores. El primero, que el consumo de cultura hace años que disminuye, un motivo que provoca que la música no se “considere una prioridad, un bien necesario”; el segundo, “la persecución vecinal por el ruido”, que se aceleró durante la pandemia; el tercero, la gentrificación barcelonesa, y el cuarto, los hábitos de consumo. “Creo que el vecindario debería hacer más suyos los espacios”, reflexionaba Alcover.
Para terminar, todos los ponentes apelaron a las instituciones para que activen más políticas públicas que protejan la cultura de los barrios. También celebraron la creación de LUPA, porque, como dijo Cruz, evidenciará la riqueza de una ciudad que no se puede limitar “a llenar estadios cuatro días al año”.




