Un tributo fotográfico a las mujeres que llevan bata

12 de mayo de 2026 a las 08:00h
Actualización: 11:26h
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De una boda se dice que puede salir otra pareja de enamorados, pero también, por qué no, un proyecto de fotografía, como le pasó a Lucía Herrero. Esta madrileña instalada en el barrio del Born de Barcelona desde hace años fue a la boda de una prima en Villarmienzo, una población de 45 habitantes, en Palencia. Allí conoció a Constancia, una mujer del pueblo que, como dice Herrero, era “la poeta del pueblo, aunque nadie lo sabía”. Cuando se despidieron, la vecina se lamentó de que nunca más se volverían a ver. “Le dije que no, que volvería”. Efectivamente, la fotógrafa, al cabo de un año, pisaba Villarmienzo con una furgoneta llena de batas, compradas al por mayor en el Rastro de Madrid y otras hechas por ella misma. Todo ello para retratar un tipo de mujer que llama la ‘mujer de la bata’, o dicho de otra manera, las “matriarcas que han vivido en un mundo patriarcal”.

Aquel viaje a Villarmienzo fue el punto de partida de Tributo a la bata, un proyecto que hasta el 16 de mayo se puede ver en Mailuna Bienestar, un espacio del Raval de Barcelona que ofrece servicio de cafetería y masaje. La fotógrafa comparte que es un lugar diferente de los que acostumbra a mostrar su obra, ya que desde el 2018, cuando terminó el proyecto, las imágenes se han expuesto en galerías de arte y museos. Desde Mailuna le propusieron hacer la exposición y ella aceptó de buen grado. “Este espacio está decorado con sillas de madera que parecen sacadas de un piso de una abuela, así que ya me gusta”, comenta Herrero.

Un triple homenaje: la bata, las abuelas y el campo

Retratar seis mujeres “en peligro de extinción”. Esta era la intención de la fotógrafa. El conjunto de imágenes tocan dos grandes temas. Por un lado, el papel de la mujer en el mundo rural y cómo se ha relegado a tareas domésticas y no ha tenido, como dice la artista, “permiso de participación a nivel cultural y económico” en la sociedad. Y, por el otro, trata el tema del despoblamiento. “No es solo geográfico, es humano, ya que perdemos tradiciones, canciones y el contacto. Me gusta la idea de captarlo antes de que se acabe”, apunta.

Esta unión artística e histórica, la fotógrafa la ha bautizado como género de “la Antropología Fantástica”, nombre que se inventó a raíz de su primera obra, Tribus. “Todo lo que hago viene de un estudio antropológico anterior”, señala. Una de las fotografías que representa mejor esta combinación es una en la que vemos a una mujer, la Resu, con una escopeta en la mano. “La gente se alegra de poder ver a estas mujeres con poder, ya que transgreden sus funciones”, detalla Herreo.

La muestra retrata un grupo de mujeres de Villarmienzo, una población de 45 habitantes de Palencia. Foto: Lucía Herrero
La muestra retrata un grupo de mujeres de Villarmienzo, una población de 45 habitantes de Palencia. Foto: Lucía Herrero

La bata, por lo tanto, es el denominador común de estas imágenes. Esta prenda de ropa que se pone encima de la ropa para no mancharse es, para la autora, un símbolo del trabajo doméstico al cual se ha relegado a estas mujeres de campo. “Nunca verás una escultura de una mujer así, y por eso les hago un tributo”, reivindica.

Herrero añade que si el público recibió tan bien el proyecto es, en parte, porque salió en un momento transgresor y clave para el feminismo: “Publiqué las fotos después del movimiento Me Too. Antes la gente no estaba preparada”.

“Fue el bautismo artístico en mi país”

La artista, que acumula una larga trayectoria internacional en el extranjero, en países como Francia, Eslovaquia, Noruega o Japón, explica que este proyecto le hizo ganar reconocimiento en España. “Durante la pandemia volvió a cobrar peso el proyecto y, de hecho, fue mi bautismo como artista en el país. Todo el mundo me hacía entrevistas y me convertí en un símbolo feminista”, valora.

Finalmente, si se observan las imágenes, se puede ver que todas muestran escenas aparentemente cotidianas, como trabajar en el campo o descansar en un banco, pero con algún elemento extra, como por ejemplo una bata con un estampado llamativo o boinas y gafas de color. Esta es precisamente la manera de trabajar de la artista. “Me encanta retratar mujeres transparentes como ellas, pero siempre empujo a las personas para que hagan algo. Digamos que subo el volumen de aquello que ya son”, concluye la fotógrafa.

Hasta el 16 de mayo las fotografías se pueden comprar en forma de lámina en el espacio Mailuna o a través de la web de Herrero. Además, el sábado 16 de mayo a las 19 h, la autora hará una visita guiada. La entrada es gratuita.

Herrero fotografió a mujeres que han sido pilares durante muchos años. Foto: Lucía Herrero
Herrero fotografió a mujeres que han sido pilares durante muchos años. Foto: Lucía Herrero

 

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