30 años de la sala alternativa de referencia de L'Hospitalet

18 de mayo de 2026 a las 08:00h
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“Hace 30 años Los Planetas publicaban Pop. El Sónar, nacido en 1994, se consolidaba como referente internacional de la cultura electrónica. En L'Hospitalet, la Sala Salamandra abría sus puertas. Y tú, ¿dónde estabas?”. Con esta declaración de intenciones, la sala de conciertos del número 237 de la avenida del Carrilet anunciaba en redes hace días la fiesta que celebrarán el próximo 18 de junio. El encuentro será un homenaje a los treinta años durante los cuales la Sala Salamandra ha visto crecer a grupos de referencia como Estopa o Love of Lesbian. Quien quiera ir abriendo boca, puede comprar la camiseta que han diseñado expresamente para el aniversario.

Solo hay que hablar un rato con David Lafuente, cofundador y director de la sala, para hacer un viaje a L'Hospitalet de 1996. “Éramos tres amigos del instituto. Teníamos 22 años y queríamos crear el club de música alternativa que no existía en nuestra ciudad”, empieza Lafuente. En aquel momento, L'Hospitalet se había deshecho de salas de referencia como A Saco Depósito Legal (que acabaría siendo Razzmatazz). “¿Cómo podía ser que se pudieran ver grupos indie en una sala de conciertos de Barcelona, pero no hubiera locales en L'Hospitalet donde sonaran?”, dispara el director. Estas ideas rondaban por la cabeza de Lafuente y de dos compañeros más, Lluís Correa y Francisco Tortosa. Con ellos empezó la aventura, pero al cabo de un tiempo se bajaron del carro. Al cabo de poco se sumaron Oleguer Bataller, actual técnico de sonido, y Paco Venegas, encargado de la contabilidad. Lafuente es, desde el primer día, el responsable de la programación de la sala.

10 años aguantando: “Teníamos un montón de créditos”

El actual director del espacio resume con una idea clara qué representa la Salamandra para el circuito musical de Barcelona y L'Hospitalet: “Si quieres ver determinados grupos tienes que venir a la periferia de Barcelona. Es lo que fue Brooklyn para Nueva York en su momento”. ¿Y cómo ha logrado tanta fama este local situado en un polígono industrial?

En 1996, el actual director de la Salamandra trabajaba en los fogones de un restaurante en el centro de la ciudad donde, de hecho, se cocinó el nombre del espacio. Pensando en qué podía acompañar la palabra ‘sala’, observó la salamandra, un aparato que calienta platos. El 21 de junio de aquel año arrancaba el proyecto musical en un local en la avenida Carrilet, 301, entre polígonos, porque necesitaban “estar en una zona aislada”. Pero los planes urbanísticos de la zona forzaron el traslado del negocio al número 235 de la misma calle. “Estrenamos la segunda sala con un concierto de Muchachito”, recuerda Lafuente.

Ahora bien, el estallido de la burbuja inmobiliaria hizo detener el proyecto previsto y la Salamandra pasó a programar durante diez años en las dos salas, aseguran, con penas y trabajos: “Hicimos malabares para aguantar. Teníamos un montón de créditos”. Finalmente, en 2017, las máquinas llegaron al solar y cerró la sala original.

Con todo, a lo largo de aquella década entrenaron, como apuntan, el olfato musical: “Somos una sala mediana, no somos Razzmatazz ni Apolo, y eso hace que venga aquel grupo que todavía no lo ha petado”, apunta Lafuente, quien detalla que hace tres décadas, lejos de algoritmos y de la batalla por los seguidores en Instagram, usaban las tiendas musicales del barrio y unos catálogos que se llamaban Guía de la música. “Era una guía que la gente de la música en vivo compraba porque salían los contactos de mánagers, las empresas de escenarios, los alquileres de equipos…”, comenta.

En una tienda de la zona, de hecho, descubrieron a los Estopa. “Fuimos a Gong Disco, en La Farga de l’Hospitalet, y nos dijeron que se estaba vendiendo mucho su primer disco”, recuerda Lafuente. Así, Estopa hacía en Salamandra, en el año 2000, su primer concierto con banda en Cataluña, el segundo en España. Más nombres: de las cuatro ediciones del Concurs Pop-Rock Ciutat de l’Hospitalet, organizado por la Salamandra con el Ajuntament, Örn (de donde saldría Mürfila) ganó la de 1998, Trimelón de Naranjus (de donde saldría Muchachito Bombo Infierno) ganó la de 1999 y Love of Lesbian el 2000. El concurso se detuvo por trabas administrativas con el Ajuntament.

A lo largo de treinta años, quien gestiona una sala musical las ve de todos colores. Tal como observan desde la Salamandra, si bien el sector se ha profesionalizado, la velocidad con que las bandas crecen hace que ahora algunos grupos se les escapen de las manos. “Antes una banda sacaba disco y ya lo programabas a seis meses vista. Ahora, cuando llamas a Arde Bogotá o Ultraligera, ya son demasiado grandes para venir a una sala de mediano formato.”, lamenta Lafuente.

Esto no impide que el escenario de Salamandra haya acogido grupos estatales e internacionales de gran renombre a lo largo de los años. “Programamos a los Vetusta Morla, de manera que si los querías ver en Cataluña, tenías que venir aquí”, remarca Lafuente.

La programación de la sala incluye grupos referentes a escala estatal e internacional. Foto cedida
La programación de la sala incluye grupos referentes a escala estatal e internacional. Foto cedida

Romper con la centralidad barcelonesa

Otro factor que enorgullece a la sala es que no solo se ha convertido en espacio de referencia para grupos estatales, sino también para el público del Baix Llobregat y para los de los barceloneses más cercanos a l’Hospitalet. Concretamente, hace poco han hecho un estudio de movilidad a dos mil personas (del total de 200.000 aproximadamente que reciben al año) y han visto que un tercio proviene de l’Hospitalet, otro de pueblos diversos del Baix Llobregat y el otro tercio de Barcelona, concretamente de los barrios de Sants y les Corts. “Que vengan de Barcelona rompe con la mentalidad tradicional de que los de Barcelona siempre se tienen que quedar allí. Si nuestro público es mayoritariamente local es porque hay gente que prefiere venir a un lugar como el nuestro porque están más a gusto que otros de Barcelona donde hay muchos guiris”, reflexiona el director.

Con todo, ¿qué suena en la Salamandra? De jueves a domingo la sala está a rebosar de propuestas que van del rock, al indie, pasando por el pop o el reggaeton. En la Salamandra hay tanto grupos tributo en directo como el deeste viernes por la noche que homenajea a Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden y Foo Fighters, como la sesión de club Zoco que, desde hace años, inunda la sala cada viernes y cada sábado de los éxitos de pop y reggaeton del momento. Otra cita que ha ganado fama últimamente son las llamadas SBT, sesiones de baile que se hacen el domingo por la tarde para aprender a bailar bachata y salsa.

Aniversario con una ampliación a la vista

No hay aniversario sin un buen regalo y la Salamandra espera uno grande. La sala ya tiene la autorización municipal definitiva para iniciar una ampliación de 500 metros cuadrados en el solar que han comprado a una antigua cementera que queda al lado de la Salamandra. Si todo avanza, la sala principal mantendrá el aforo de 800 personas y el conjunto ganará una sala para hacer conciertos de grupos emergentes que acogerá hasta 200 personas. Las obras prevén también una terraza para tomar el aire y fumar, evitando así las molestias que a menudo se causan en la calle. Ahora mismo, según apunta Lafuente, continúan a la espera del permiso para que entren las máquinas. La previsión es que las obras duren entre uno y dos años.

Con una mirada general a la ciudad, el responsable de la sala celebra poder aportar un granito de arena al conjunto del proyecto Districte Cultural, el cual ve con más buena salud que nunca: “Se está creando cierto polo musical. En octubre abrió aquí también el Village Underground Barcelona, ahora por fin vuelve El Pumarejo, a los cuales hemos ayudado y Sergio Caballero, uno de los directores del Sónar, está haciendo un centro de creación cultural. El futuro crecimiento de Barcelona pasa por aquí”, sentencia.

Con todo, la celebración del trigésimo aniversario arrancó en marzo coincidiendo con los veinte años del Lets Festival. El concierto que se hizo en la Sala Salamandra reunió a tres bandas clave de la escena indie catalana y española: Dorian, Sidonie y Standstill. La próxima cita, la principal, es el 18 de junio. De momento ya han anunciado que les visitará Amparanoia y Joan Garriga con Madjid Fahem. La fiesta, sin embargo, no termina en junio, ya que continuará entre los meses de octubre, noviembre y diciembre con una “programación especial de bandas potentes”. No hay duda, por lo tanto, de que quedan muchas noches por vivir en la avenida del Carrilet.

Durante diez años, la Salamandra programó en dos salas de la avenida del Carrilet. Foto cedida
Durante diez años, la Salamandra programó en dos salas de la avenida del Carrilet. Foto cedida

 

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