ANTIFÉMINA, un testimonio avanzado del feminismo

El Ayuntamiento de Barcelona recupera ‘Antifémina’ (1977), de Maria Aurèlia Capmany y Colita, la primera obra gráfica feminista publicada en el Estado español

22 de mayo de 2026 a las 08:50h
Preparativos de la novia. Barcelona, 1963. De la serie Carrera femenina con seguro de vejez © Archivo Colita Fotografía

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Hace unos meses el DHub Barcelona montó la exposición ANTIFÉMINA, una muestra construida sobre el trabajo foto-literario de la fotógrafa Colita y la escritora Maria Aurèlia Capmany. Esta exposición tuvo su origen en un proyecto nacido en 1976 cuando la amistad y la relación entre fotógrafa y escritora cristalizó en el proyecto de dar luz a la condición de la mujer en aquellos años. Trabajando en equipo, una con su archivo y la cámara y la otra con la pluma culminaron el trabajo en un libro. A pesar de su manifiesto de carácter feminista y la presión aún de la censura, se publicó en 1977, un año después de la muerte de Franco y uno antes de la Constitución de 1978. Lo editó la EDITORA NACIONAL, en formato de fotolibro con una tirada de 3.000 ejemplares y una calidad de edición bastante deficiente. Pero duró poco porque unos meses después, al ser cesado el editor Àngel Sánchez-Gijón, un profesor y académico de carácter progresista, la censura actuó, aunque con retraso y los libros se retiraron del mercado y fueron mayoritariamente destruidos.

Mujer tras la reja. Sanlúcar de Barrameda, 1969. De la serieHistoria de una soledad© Archivo Colita Fotografía (1) (1)
Mujer tras la reja. Sanlúcar de Barrameda, 1969. De la serie Historia de una soledad © Archivo Colita Fotografía (1) (1)

Como resultado, la obra y su combativo discurso feminista quedó prácticamente invisibilizada durante más de cuarenta años hasta que en el año 2021, el Ayuntamiento de Barcelona, la editorial Terranova y el Archivo Colita promovieron una nueva edición que se agotó rápidamente. Y finalmente, este 2025, con ocasión de la exposición mencionada, se ha reeditado a modo de catálogo de esta.

Quizás valga la pena repasar, aunque sea muy brevemente, la personalidad y trayectoria de las dos autoras.

Isabel Steva Hernández, Colita, nacida en Barcelona en 1940, se vinculó a una extraordinaria generación de fotógrafos catalanes del siglo XX como Miserachs, Pomés, Català Roca u Oriol Maspons, de quien fue ayudante en su estudio. A lo largo de una carrera de más de 40 años trabajó para diferentes medios de prensa y trató una gran diversidad de temáticas de aquellos años, desde el mundo de los gitanos, el flamenco, el espectáculo o la Gauche Divine. Fotografió también los diversos movimientos ciudadanos de carácter progresista y especialmente los vinculados al feminismo. Su figura fue reconocida con numerosas distinciones entre las que se cuentan la Creu de Sant Jordi en 2004, el Premio Nacional de Fotografía, en 2014, y la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, en 2022.

Maria Aurèlia Capmany nació, también en Barcelona, en 19     18     ; licenciada en Filosofía y letras y profesora de instituto, a partir de 1947 comenzó su carrera de escritora. Más adelante se vinculó con el mundo teatral a través de la escuela de Arte Dramático Adrià Gual que fundó junto con Ricard Salvat. El feminismo fue otro de los ejes de su vida y escribió varios ensayos sobre el tema que tuvieron una notable repercusión. Actuó también en el ámbito de la política vinculada al PSC y ocupó la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona.

El tándem Colita-Capmany funcionó a la perfección. Como apunta en su prólogo la catedrática de Historia Contemporánea Mary Nash:  «     A pesar de su diferencia de edad las dos tienen en común una vida nada convencional opuesta al arquetipo franquista de mujer sumisa. Figuras empoderadas, rebeldes, transgresoras, e inconformistas... su común compromiso feminista de izquierdas fue el baluarte para consensuar en equipo el libro.»    

Mª Aurèlia Capmany. Barcelona,1978 © Archivo Colita Fotografía (1)
Mª Aurèlia Capmany. Barcelona,1978 © Archivo Colita Fotografía (1)

Las fotos de Colita se acompañan de los textos de Maria Aurèlia con un diálogo que potencia acertadamente los dos lenguajes: Imagen y Palabra. Se aprecia claramente que estamos ante un trabajo en equipo que se ha hecho a cuatro manos.

Resulta interesante remarcar que la mirada de las dos autoras contempla la situación de la mujer en las más diversas  situaciones, tanto por ejemplo la problemática de su vejez como la del momento de la boda, la del mundo laboral o la de las mujeres dedicadas a la vida monástica, o las del mundo del espectáculo o la pornografía y la prostitución.

En todos los casos trata de poner de relieve todo aquello que las afecta, limita o condiciona y lo hace con una mirada profunda y sin hipérboles ni dramatismo.

Cabe señalar que, además de sus valores artísticos, estamos, en buena medida, ante un libro de foto-historia y que, por lo tanto, las imágenes y los textos que los acompañan son muy duros y a veces cargados de amargura, como se corresponde a las realidades que reflejan que, afortunadamente, han cambiado sustancialmente en los más de setenta años que han transcurrido desde su concepción y publicación.

En cuanto a los aspectos fotográficos de carácter general apuntaremos que la presencia humana está presente casi en todas las imágenes y en todo caso los planos generales sirven para situar la condición de las personas. Con un notable predominio de los planos medios y los primeros planos que nos acercan y enfatizan la condición de las mujeres retratadas.

Los textos de Capmany, escritos en castellano como se correspondía a la época y sobre todo tratándose de un libro editado por una editora del Estado, presentan un estilo duro en el que se describen con crudeza las situaciones que sufren las mujeres de la época. Utiliza a menudo la ironía y      también a menudo el sarcasmo.

El libro, editado en esta ocasión con un buen diseño y una alta calidad de impresión se presenta con una estructura temática en una serie de capítulos que abordan distintos aspectos de la vida de la mujer.

El primero, Historia de una soledad, aborda con unas imágenes muy potentes las etapas finales de la vida de la mujer que resultan realmente duras y que quiero pensar que han mejorado sensiblemente desde que se fotografiaron.

Putas en el Barrio Chino. Barcelona, 1969. De la serieUna profesión arriesgada© Archivo Colita Fotografía
Putas en el Barrio Chino. Barcelona, 1969. De la serie Una profesión arriesgada © Archivo Colita Fotografía


El segundo capítulo, Carrera femenina con seguro de vejez, retrata la realidad y el ritual de las ceremonias matrimoniales, destino habitual de la mujer en aquellos     años que veían en la boda el hito esencial de su vida. También pienso que en este aspecto sin duda nuestra realidad actual, debida entre otros factores a trabajos como el que estamos comentando, ha mejorado enormemente.

En tercer lugar en Trabajo o empleo, de forma más breve se trata el mundo del trabajo de la mujer en el que este ha sido menospreciado y poco valorado limitándolo a los trabajos menos cualificados.

En La religión como refugio se ilustra la vida monacal, básicamente de clausura, que durante muchos años fue una de las salidas para mujeres solteras y con pocas oportunidades matrimoniales. Y que las condenaba a formar parte de un estamento  de segunda categoría en el seno de la iglesia.

Una profesión arriesgada afronta el tema de la prostitución con potentes imágenes del barrio chino de Barcelona que nos evocan las de Joan Colom en los mismos años y ambientes.

Descuartizar un cuerpo nos introduce en la búsqueda del ideal de la feminidad y en la práctica del erotismo que fragmenta el cuerpo de la mujer para hacerlo más erótico y deseable.

La mujer marginada en la sociedad presenta la dura realidad de la pobreza, centrada especialmente en la de la mujer gitana que ha sufrido la vida en barrios marginales y que Colita retrata magistralmente con unas imágenes de mujeres y niños de una gran fuerza que nos emocionan.

Muñeca hinchable. Barcelona, 1976. De la serieDescuartizar un cuerpo© Archivo Colita Fotografía (1)
Muñeca hinchable. Barcelona, 1976. De la serie Descuartizar un cuerpo © Archivo Colita Fotografía (1)

En El Arte de llegar a ser cosa nos presenta la exigencia a la que se somete la mujer para que su físico se acomode a los falsos arquetipos que la sociedad ha configurado. Un terreno que explora a través del mundo de las modelos, que constituyen uno de los principales vehículos de este fenómeno hoy llamado cosificación.

En conjunto, la reedición de este libro es un buen ejemplo de la recuperación de nuestro rico  patrimonio fotográfico y, a la vez, la oportunidad de ofrecer a las nuevas generaciones la posibilidad de conocer la realidad del mundo de la mujer de hace solo setenta años y contemplar los indudables progresos que afortunadamente se han conseguido poco a poco en este tiempo.

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