En un momento en que en Barcelona la cocina tradicional catalana pierde terreno frente a propuestas como los brunchs, los poke bowls y el street food, un pequeño local en el corazón del barrio de Sant Andreu alza la bandera de la resistencia. Se trata de L’Andreuenc, un restaurante ubicado en el número 87 de la calle de Neopàtria que hace apenas unos meses ganó el premio al mejor desayuno de tenedor de toda Cataluña. Lo hizo en el marco de la primera edición de la Lliga del Porc i la Forquilla, de la nueva Fira de Sant Miquel de Lleida, la llamada Fira MOS.
El vencedor fue el cocinero y copropietario del establecimiento, Juli Alcoriza, que en la final presentó un plato de mar y montaña. En concreto, la propuesta consistía en una butifarra de perol sobre unas judías del ganxet cocidas y sepia sucia. “Si sumas todas las partes del plato, en total costó unas 15 horas de trabajo”, detalla Alcoriza, añadiendo que se trata de un plato laborioso que “solo el sofrito –hecho también a partir de la sepia– necesitó unas 6 horas de cocina”.

Así pues, si bien tan pronto como ganó el concurso el cocinero aseguró que no llevaría el plato a la carta de su restaurante, la avalancha de nuevos clientes le ha hecho cambiar de opinión. “Al principio lo descarté porque requiere muchas horas de cocción, pero como tantas personas y grupos de desayunadores han dicho que vendrán expresamente a probarlo, me he sentido un poco obligado”, relata. “Ya está decidido, el plato se incluirá en la carta. Justo ahora acabo de hacer el pedido”, sentencia.
Ganar visibilidad
Este cocinero explica que recibir este premio ha supuesto un antes y un después para el negocio. “Nos presentamos porque queríamos potenciar nuestros desayunos de tenedor e intentar tener más difusión y, de repente, ganas un premio que te sitúa en el panorama nacional catalán”, celebra. “Es curioso, porque cada día llenamos las comidas y las cenas, pero no los desayunos”, bromea.
Ahora, sin embargo, es posible que esta tendencia cambie. Aun así, el mismo propietario advierte que es demasiado pronto para saber la repercusión exacta que tendrá el premio sobre las ventas del local, aunque ya hayan ido clientes preguntando por el plato. De todas formas, Alcoriza insiste en el honor que supone haber recibido el galardón. “Ahora mismo, estamos en un momento muy, muy dulce”, remarca.
Innovar dentro de la tradición
El restaurante L’Andreuenc abrió en 2023 de la mano de Alcoriza y de su hermana Susana. Desde su local siempre han reivindicado la cocina tradicional catalana, pero con una marca propia que los distinga del resto. De hecho, la esencia del establecimiento y de los platos de L’Andreuenc radica “en no hacer lo mismo que hacen los demás”. “Hacemos una cocina tradicional catalana, pero con una visión moderna”, dice el cocinero, puntualizando que lo consiguen “innovando los platos dentro de la tradición”.
¿Y esto qué implica? Pues, en la práctica, poner sobre la mesa los platos típicos respetando la base tradicional catalana, pero experimentando con sus ingredientes. Por ejemplo, en L’Andreuenc cambian la ternera y las setas del fricandó por rape y setas ostra. O, incluso, utilizan jamón ibérico y pimientos como base del clásico cap i pota. “Lo que queremos es darle una pequeña vuelta a los platos”, reflexiona.

Llevar la cocina catalana al barrio
Una de las otras piedras angulares de L’Andreuenc es el amor por su barrio. El primer negocio que sacaron adelante también fue un restaurante de cocina catalana, pero en Sant Joan Despí. Aunque Alcoriza reconozca que aquel local arraigó bien en la zona después de 13 años de trayectoria, siempre había querido “volver a casa” y a las calles que le han visto crecer.
En este sentido, relata entre risas que uno de los objetivos principales de su negocio consistía más “en llevar la cocina tradicional catalana a Sant Andreu, no tanto a Barcelona”. “Comparado con el Born, por ejemplo, nuestro barrio no es tan potente a escala gastronómica, y nos hace mucha ilusión llevar este tipo de cocina al barrio y situarlo en el mapa”, argumenta.
Ahora mismo quizás todavía es demasiado pronto para valorar el impacto que comportará un premio como el que acaba de recibir no hace más de dos días. Ahora bien, en cuanto a su deseo de poner Sant Andreu en el mapa y hacerlo destacar por su cocina, no hay duda de que ya lo ha conseguido.
Valorar el desayuno de tenedor
La Lliga del Porc i la Forquilla es la primera competición de desayunos de tenedor de ámbito catalán, que quiere poner en valor el patrimonio gastronómico del territorio y promocionar el sector productivo del cerdo. La ha impulsado el Grup de Sanejament Porcí, una entidad sin ánimo de lucro que tiene como objetivo mejorar el estado sanitario de este tipo de explotaciones.
Rafa Gimena, coordinador de la Lliga, explica a Línia que el concurso “ha superado todas las expectativas” y que en ningún caso se esperaban la acogida que han tenido por parte del público. “Hemos alucinado con toda la gente que disfruta de los desayunos en Cataluña, tanto las collas y grupos de desayunadores que hacen cada semana como los que no”, dice. De hecho, Gimena relata que, durante la competición, decenas de usuarios agradecieron a los organizadores que finalmente se haya hecho un evento que reconozca la importancia y todas las vertientes que comporta esta comida. “Nos felicitaban por haber rendido homenaje a este tipo de plato tan nuestro y con tanta tradición”, insiste
Finalmente, Gimena remarca la importancia de celebrar este concurso en la Cataluña interior, alejándose del centralismo barcelonés. “Es importante que un proyecto de país y de ámbito catalán como este se haya hecho desde zonas como La Garriga, El Francolí, Santa Coloma de Farners y Lleida”, afirma, añadiendo que “tiene un gran valor en sí mismo alejarse de las grandes ciudades y demostrar que también hay vida en otros lugares del territorio”.






